Si estás pasando por alguna dificultad, reza diariamente una oración al Espíritu Santo, que será para tí, luz, fuego, brisa, según la ocasión.

"Más la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores, adorarán al Padre en Espíritu y en Verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren. Dios es Espíritu y los que le adoran, en Espíritu y en Verdad es necesario que adoren." (Jn. 4.23-24)

domingo, 31 de mayo de 2009

La avenida del amor conduce a Dios... para amar con el corazón de Jesucristo.

"Todo amor, si es auténtico pone al hombre en el camino de Dios, pues San Juan nos dice que "el amor procede de Dios". Pero si bien en el plano puramente natural el amor ya lleva consigo la promesa de lo infinito, necesita para desembocar en lo sobrenatural que el hombre consciente y libre, abra de par en par su corazón al amor de Cristo. Ahí el cristiano tiene, mediante la gracia de la caridad, el poder extraordinario de amar a Dios y a sus hermanos como Dios mismo ama a sus hijos".

El hombre no puede ser habre sin alimento, sed sin bebida, pregunta sin respuesta, amor sin amor. El hombre camina dolorosamente en busca de su perfeccionamiento.

En la base de tu deseo de amar y de ser amado buscas tu desarrollo. Pero esta búsqueda perpetua de la unidad te dejará insatisfecho mientras no estés lleno del amor infinito: DIOS.
En el fondo del ser humano, la búsqueda del amor es siempre búsqueda de Dios.

El amor te acerca a Dios porque te desprendes de tí mismo, pues sólo hay dos polos de atracción y de entrega en la vida de todo hombre: él mismo o los demás y Dios.

Tú eres un pensamiento de amor de Dios.
Tu vida debe ser una respuesta de amor.
La gran revelación de Jesucristo, es que Dios es Amor, que la gran aventura del mundo y de los hombres es una historia de amor y que el triunfo no puede ser sino el fruto del amor.

En ti y en los demás, el amor auténtico es siempre la señal de la presencia de Dios, pues Dios está presente en todo amor como el sol está presente en cada uno de sus rayos. "El amor es de Dios y todo el que ama ha nacido de Dios. Quien no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es amor... Quien permanece en el amor permanece en Dios y Dios en él" (Primera Epístola de San Juan)

Puedes seguirlo a Dios adivinando los gestos de amor verdadero.
Puedes hacer que Dios penetre en los hombres, olvidándote de tí para sembrar el amor a tu alrededor.
Puedes conducir a los demás al encuentro de Dios, ayudándolos a amar a sus hermanos en forma concreta.
Cada vez que amas eres testimonio del Amor, en silencio anuncias a Jesucristo.
Todo avance en el amor es siempre un avance hacia Dios.

En la vida, las etapas importantes del amor son la ocasión ofrecida para acercarse a la unión con el Hijo:
la búsqueda del amor del adolescente, la amistad, el matrimonio, la maternidad y la paternidad, el compromiso adulto para la lucha por un mundo mejor y luego las múltiples invitaciones a la entrega: la salida con el grupo, el partido de fútbol, el niño a quien hay que escuchar, el beso que hay que dar a pesar del cansancio... y durante todo, todo el tiempo, incesantes ofrecimientos del Amor que propone vivir por amor y del amor.

Serás juzgado por tu fidelidad a Dios en el amor cristiano.

El deseo del amor consiste en formar una unidad con los seres amados. Si quieres triunfar en el amor, debes acoger a Dios en tí e interiormente Dios te unirá con quienes amas.
Tu corazón es demasiado pequeño para amar a tus hermanos como Dios los ama, y sin embargo Dios desea ser amado y ver que amas a tus hermanos con este amor infinito.

Los demás esperan de tí no sólo amor a secas, sino el amor divino.
Tu caridad no debe ser caridad "natural" sino "sobrenatural".

Necesitas de toda la Redención de Cristo para salvar tu amor del egoísmo. Necesitas de todo el amor de Cristo para transfigurar tu amor humano en caridad.
La caridad, por el don de la gracia, es el misterioso poder de amar como Dios ama, con el "corazón" de Cristo:

a Dios, tu Padre,
a los hombres, tus hermanos.

Si quieres amar más, toma más Amor en tí, deja que el Amor ame en tí y por tí cada vez más.
Haz que, por tí, Dios ame a tus hermanos.
Si amas "humanamente" al otro, lo unes a tí.
Si lo amas en la caridad, lo unes a Cristo.
Si amas con Cristo y en Cristo, haces que el Cuerpo místico crezca,
haces que el Reino del Padre progrese,
al mismo tiempo que lo anuncias.

No se trata de "hacer caridad" SINO DE SER "AMOR".

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