Si estás pasando por alguna dificultad, reza diariamente una oración al Espíritu Santo, que será para tí, luz, fuego, brisa, según la ocasión.

"Más la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores, adorarán al Padre en Espíritu y en Verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren. Dios es Espíritu y los que le adoran, en Espíritu y en Verdad es necesario que adoren." (Jn. 4.23-24)

domingo, 31 de mayo de 2009

La fe recibida en el bautismo es una semilla, pero una semilla está hecha para producir una planta y la planta para dar frutos.
Tu Fe puede crecer, pero no: buscando indefinidamente nuevas razones para creer, ni imaginando la bondad, el poder, el amor de Dios, ni tratando de sentir la presencia del Señor, ni convenciéndote que crees más. Tu Fe crecerá si te comprometes a seguir a Cristo, no sólo en actos religiosos, sino en todo momento, durante toda tu vida: "Si alguno quiere ser mi discípulo, que me siga". Sólo tiene valor la fe que actúa por la caridad.
¿Tienes dificultades de Fe? ¿Cuáles?
¿Obstáculos intelectuales? No te pelees con las ideas, escuentra a Jesucristo, luego reflexionarás con más calma y eficacia sobre su Luz. ¿Obstáculos con la Iglesia? No tropieces con los estandartes, cirios, con la nueva liturgia, con las condenaciones... corre hacia Jesucristo. El Señor que vive en el Evangelio, en la Eucaristía, te hará comprender que El es el mismo Señor que vive en la Iglesia. ¿Obstáculos morales? Implora a Jesucristo. El te ayudará y te perdonará mediante el Sacramento de la Penitencia.
Tranquilízate, si eres leal y generoso, tus crisis de Fe son sólo crisis de crecimiento. Los obstáculos son ocasiones de elevación, como el dique, que obliga al agua a elevarse para dar una nueva potencia. Pero cuanto más avances en la Fe, tanto más encontrarás oscuridad, pues en la tierra Dios será siempre un Dios oculto.
Desarróllate armoniosamente y no te contentes en la edad adulta con una fe adolescente... o aun de niño. Si vives con una fe adulta, ya no tendrás que tabicar tu existencia: en un lado la vida cristiana, en el otro, la vida a secas. Sólo habrá un gran esfuerzo pacífico de todo tu ser para adherirte por Cristo, con El y en El, a través de la más breve de tus palabras, y el más insignificante de tus gestos.
Habrás triunfado cuando puedas decir con lealtad: "Mi vida es Cristo"·

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