Si estás pasando por alguna dificultad, reza diariamente una oración al Espíritu Santo, que será para tí, luz, fuego, brisa, según la ocasión.

"Más la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores, adorarán al Padre en Espíritu y en Verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren. Dios es Espíritu y los que le adoran, en Espíritu y en Verdad es necesario que adoren." (Jn. 4.23-24)

sábado, 30 de mayo de 2009

Oraciones poderosas al Espíritu Santo

Oración poderosa al Espíritu Santo
de confianza y socorro en momentos difíciles


Dios Padre Misericordioso, Dios Padre de Amor, Padre de los cielos y de la tierra, Dios del Universo que dominas todo y ves todo y alcanzas todo, te alabo, te doy gracias y clamo a Tí en este momento particular que me toca vivir.

Gracias por escucharme. Yo sé que tú permites ciertas cosas siempre por alguna razón, nada es casual para tí, pero soy débil y te elevo esta súplica a las entrañas de tu Misericordia. Sabes que esto es muy dificil para mí, pero he aprendido a lo largo de estos años que es tu manera de enseñarme y de acercarme a tí. Siente mi corazón que tu deseas que cada día rece más, especialmente el Rosario y que confíe en tí en toda circunstancia para saberme dependiente de tí en todo, porque tuyo es el poder y la fuerza, tuyas son todas las cosas, que dispones para el bien de los que tú amas.

Hoy, hoy Señor sabes lo que me está ocurriendo. Sé que tu mano está lista para la ayuda y el sostén y que tú sabes todo, absolutamente todo, pero soy frágil, temeroso y no termino de abandonarme a Vos, no puedo pasar esa prueba de dejar todo en tus manos para que tú dispongas lo mejor. Señor de los cielos, te alabo y te digo que creo en vos en todo momento; me hiciste ver que estás en todos los avatares de nuestra vida y que nada puede derrotarnos, porque lo que tú permites, es para que sepamos verdaderamente que la única arma que disponemos es la oración y la confianza.

Mi corazón siente la ternura de tus palabras: No temas, me dices, no mires con desconfianza, pon todo lo que te pasa en mí, porque te he escogido y aunque pases por oscuras quebradas no te alcanzará ningún mal. He leído muchos salmos y tú sabes que en casi todos está el clamor de los hombres en sus sufrimientos y penas, mirando hacia el cielo y diciéndote: Señor ¡protégenos! mira nuestras angustias, libéranos del mal que nos asecha por doquier y por todos lados, que venga tu misericordia y nos libere de todo mal y pesar. Es así Señor, porque eres el Dios de la bondad y de la compasión, eres el Dios amable, misericordioso, que no permites que nada suceda a tus hijos predilectos. Te digo desde el fondo de mi corazón: Señor creo en Tí, Señor confío en Tí, Señor te alabo con todas mis fuerzas, Señor tú eres el Santo, el Todopoderoso, el soberano Dios de los cielos y de la tierra, creo en Tí Señor, te digo: creo en tí hoy y siempre a pesar del dolor y de la prueba, que me persuaden en muchas ocasiones, a la duda, a la soledad y a apartarme del camino de la fe y de la esperanza.

Reconozco que en algunas ocasiones me siento vulnerable, quizás desesperanzado, especialmente por la desconfianza que me domina a veces, pero he visto que tu Amor es siempre fiel y nadie, absolutamente nadie, puede superar tu generosidad y tu respuesta en el tiempo difícil. Mi corazón se cautiva ante Tí y te expresa con ternura la palabra gratitud, porque en toda situación, sabes que te miro y que estás ahí, que estás permanentemente ahí, que todo es tuyo porque eres Dios, único Dios en la tierra y en el cielo y no hay nada que te sea oculto. Señor, nuevamente te digo: creo en tí, te amo con todas mis fuerzas porque a pesar de esta prueba, quiero sentir profundamente que nada me separará de tí, por mayor que sea el dolor que tenga que atravesar.

Deseo que esto sea una gracia, confiar en tí siempre, todo lo que me quede de vida, porque he comprobado que me amas, que me has mostrado tu rostro, que has sido complaciente conmigo y que me estás haciendo vivir la experiencia más maravillosa aún en medio de la sequedad, dolor, penas, sufrimiento, soledad y desesperanza: Tú estás conmigo y a mi alrededor. Creo en Tí, porque eres un Padre bueno: por favor, alivia mis angustias, protégeme y asísteme. Por favor Señor, dinos lo que tenemos que hacer, háblanos Señor, susúrranos el camino del consuelo, y que podamos saber cual es tu voluntad en este caso y como debemos pensar y actuar; necesito luz, mucha luz, la de tu Espíritu para sentirme guiado, consolado, protegido, amado y en paz.

Padre envía tu Espíritu, envía la luz poderosa del Espíritu que todo lo cura y lo renueva, porque el Espíritu eres Tú, en el soplo, en la brisa, y es entonces Señor, cuando sabemos que llegará el sosiego. Señor te doy gracias, te alabo profundamente, mi corazón te canta un agradecimiento, mi corazón te dice que cree en tí, que confía en tí, que te busca a tí, que pide tu auxilio, que pide tu espíritu, que pide tu paz. No permitas que nos gobierne la duda y el malestar. Gracias nuevamente, gracias Padre de misericordia, porque ya sabemos que quien clama en angustia tú lo sostienes y lo salvas, lo rescatas y lo liberas porque eres Amor.

Espíritu Santo ven, ven de los cuatro vientos, ven en nuestra defensa, en nuestro auxilio, en nuestra angustia. Ven con tu luz, con tu poderosa luz, con tu amor, con tu presencia que todo lo puede, porque eres Dios uno y trino en quien confiamos y esperamos. Espíritu Santo, eres Dios grande y temible en la brisa, en la sorpresa, en el momento justo, que das vida e iluminas todo. Confiamos en Tí, te procuramos, te deseamos, clamamos por tu presencia y por tu ayuda. Ven a nuestro hogar y despliega tus alas de fortísima luz y sabiduría, que todo lo aclara y lo ordena.

Hacemos esta oración porque nos ponemos en tus poderosas manos, nos ponemos en tu dirección, nos ponemos a tu disposición, nos ponemos confiados en el aleteo de tu brisa de amor y protección. Defiéndenos, ilumínanos, te llamamos con fuerza e insistencia. Danos coraje, fuerza, confianza, alegría para sobrellevar lo que nos toca vivir, pero también danos fe, credulidad, esperanza, confianza en Aquel quien te envía, seguridad y tranquilidad para no caer en el desasosiego ni en el vacío.

Sopla, sopla divino espíritu, sopla Espíritu Santo, sopla tu fuerza, tu luz, tu poder sobre todos nosotros, hoy más que nunca. Te invocamos, te llamamos para que se imponga tu verdad y tu poder. Espíritu Santo, creemos en Ti, en el Dios uno y trino, Padre, Hijo y Espíritu Santo. Confiamos en Tí, te alabamos y te damos gracias de todo corazón. Permanece con nosotros.

María, Madre de Dios, Madre poderosa y tierna a la vez, nos ponemos bajo tu manto y amparo. Danos María, las armas de luz y de fe para superar esta situación. Toma todas nuestras debilidades, todos nuestros miedos, toda nuestra extrañeza, toda nuestra flaqueza en estos precisos momentos difíciles de nuestra vida, para seguir adelante, para seguir creyendo, para fortalecer nuestra fe, para dar gracias porque sabemos que Dios está presente, y porque lo ha dispuesto para nuestro bien. Santísima Virgen te amamos, creemos en Tí como la Madre de Dios, Madre de la Iglesia y Madre nuestra. Eres Madre compasiva, tierna, que cuidas de nosotros, que nos acunas en tus maternales brazos y que nos brindas la dulzura de tu amado Hijo, que acude a tu más mínima llamada. María, desciende tu mirada sobre nosotros, permanece siempre en esta casa, da paz y calma a nuestro hogar, llama a los ángeles para que vengan en nuestro auxilio, danos sabiduría e inteligencia para saber lo que debemos aceptar y aprender en este camino de la fe.

Madre, por favor, cuida de nosotros, cuídanos!!!!!! guíanos, sánanos, actúa Madre, ampáranos en todo momento, ahora, hoy y aquí. Muéstranos tu mirada y déjanos que sintamos tu compañía. Te llamamos, clamamos a tí con mucha fuerza y necesidad. Madre creemos en Tí, te buscamos, te imploramos, te suplicamos, porque eres la Mediadora de todas las gracias. Ven, ven a nuestro lado, convive con nosotros y danos tu presencia maternal, tu cercanía, para sentirnos cobijados, amparados, en paz. Gracias María. Te amamos, te amamos de todo corazón, porque siempre estás velando por todos nosotros. María confiamos en Tí y nos ponemos en tus manos siempre y en todo lugar. Por favor, intercede por nosotros para permanecer contigo esperando la misteriosa respuesta del Señor. Amén.

rezarla diariamente al comenzar el día, junto al rezo del Santo Rosario.
El Señor y María se harán visibles con su segura ayuda.
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