Si estás pasando por alguna dificultad, reza diariamente una oración al Espíritu Santo, que será para tí, luz, fuego, brisa, según la ocasión.

"Más la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores, adorarán al Padre en Espíritu y en Verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren. Dios es Espíritu y los que le adoran, en Espíritu y en Verdad es necesario que adoren." (Jn. 4.23-24)

martes, 31 de julio de 2012

Discernimiento

EL BUEN ESPIRITU Que hace: Sólo Dios puede obrar directamente sobre el entendimiento, la voluntad y la sustancia del alma. No confundas esta consolación sin causa precedente, con los momentos en que luego reflexionas sobre ella. Respeta nuestra responsabilidad y libre albedrío. A los fervorosos da consolación y fortifica. A los pecadores, les infunde remordimiento para la conversión. A veces, se oculta, pero nunca se disfraza de mal espíritu. Retira las consolaciones sensibles, para purificar, enseñar, consolidar. EL MAL ESPIRITU Que hace: Obra a cinco niveles: tentación, opresión, obsesión, posesión e infectación. Pretende sojuzgar nuestra personalidad. A los fervorosos intenta acobardarlos o envanecerlos. A los tibios: apegos o tentaciones por sorpresa en puntos débiles. A los pecadores los deja satisfechos con sus pecados. A veces, se disfraza de "Angel de Luz", propone un buen comienzo para llegar a un mal fin. EL BUEN ESPIRITU Que dice: Inspira ideas verdaderas, fructuosas, espirituales. Fe en Cristo y sus enseñanzas. Adhesión a la Iglesia. Humildad, docilidad, rectitud de intención. Pureza, amor a la cruz cada día, perseverancia. Inspira la Verdad. EL MAL ESPIRITU Que dice: Inspira ideas falsas o huecas, mundanas. Incredulidad, tentaciones contra la fe, superstición, rebeldía. Vanidad, obstinación, intenciones torcidas. Impureza, aversión a la Cruz de Cristo, inconstancia. Sobre una inspiración divina, puede añadir un elemento malo: vanidad, exceso, inoportunidad. EL BUEN ESPIRITU Que deja: Amor, tolerancia, benignidad, bondad. Templanza, dominio de las pasiones, equilibrio, paciencia, perseverancia. Gozo, paz, confianza en Dios. Sencillez de corazón, apertura de alma. Claridad, libertad interior. Crecimiento, aunque pueden persistir hábitos anteriores o fragilidades accidentales. Apertura para con los carismas de otros. Remordimiento profundo por la falta cometida y con deseo de repararla. Si no lo resistes, viene con paz. La gracia mística suele ser una experiencia inconfundible, aunque después te pueden venir temores de haber sido engañado. No recuerdes golosamente las visiones, perfumes, audiciones. Si son de Dios producen bien por el hecho mismo de llegar al alma, pero son ocasión de engaño si luego las andas saboreando. EL MAL ESPIRITU Que deja: Intolerancia, rencor. Excesos, queja, desaliento, turbación. Amargura, desesperación, confianza en sí mismo o en ayudas terrenales. Tinieblas o falsa luz, opresión, remordimiento, fanatismo, obstinación. Declinación espiritual. Lo bueno puede venir del demonio cuando quita alguna cosa mejor, induce a hacerla mal o estorba el fruto interior. Destrucción del Cuerpo de Cristo; éxitos aparentes. Remordimiento que no se refiere tanto a la culpa cuanto al sonrojo de verte con ella; trae inquietud o desaliento. En el momento de la ilusión suele haber inquietud, pero luego la obstinación añade seguridad. Cuando descubres una serie de pensamientos engañosos, repiensa el proceso para descrubrir la táctica del diablo. Ora y suplica entonces el buen discernimiento. Base bíblica: Rom,7 15-25 8,1-28 1Cor, 2, 10-16 12, 1-31 14, 26-33 2Cor, 6,1-10 11,14 12,12 Gal, 5, 16-25 Ef, 5, 1-20 Tes, 5, 12-24 Hebr, 2, 1-4 Sgo 3,17 1Jn