Si estás pasando por alguna dificultad, reza diariamente una oración al Espíritu Santo, que será para tí, luz, fuego, brisa, según la ocasión.

"Más la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores, adorarán al Padre en Espíritu y en Verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren. Dios es Espíritu y los que le adoran, en Espíritu y en Verdad es necesario que adoren." (Jn. 4.23-24)

martes, 31 de julio de 2012

Egoismo

A veces nuestras preocupaciones nos desorganizan internamente y no vemos más allá de lo que pensamos y sentimos subjetivamente en ese momento. Nos domina el orgullo porque confiamos en nuestras soluciones y puntos de vista personales. Sin embargo EL, siempre está presente y sólo espera un grito y una súplica sincera para correr en nuestro socorro. Gran drama del hombre, tener que dejar momentáneamente la solución y esperar... Todo se dilucidaría si en ese instante decisivo decidimos detenernos y... gritar. El nos respondería: Aquí, estoy. ¿qué necesitas? Yo obraré por ti, abandónate, renuncia y deja. Yo puedo ver lo que tú no eres capaz, hacer lo que a ti te parece prácticamente imposible y cambiar en un soplo cualquier situación. Escucha, atiende, siéntate un poco, respira y mira hacia lo alto. Yo estoy contigo siempre para ayudarte y ampararte. Déjame a mí, córrete a un lado, ten plena confianza en lo que puedo hacer por tí. No te defraudaré. Ven entonces Espíritu Santo, envía tu poder y tu fuerza y seremos salvos. Ven y hazte entender. Envía a nuestros oídos suaves y delicadas sugerencias. Deja una marca indeleble en tu paso. Ven y santifícanos.