Si estás pasando por alguna dificultad, reza diariamente una oración al Espíritu Santo, que será para tí, luz, fuego, brisa, según la ocasión.

"Más la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores, adorarán al Padre en Espíritu y en Verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren. Dios es Espíritu y los que le adoran, en Espíritu y en Verdad es necesario que adoren." (Jn. 4.23-24)

viernes, 1 de julio de 2011

Oración para dejar de beber

Día a día, hablar con el Señor en intimidad y elevarle esta súplica. Dios hoy, continúa haciendo milagros, de acuerdo a la muchedumbre de sus maravillosas misericordias. Todo es posible para Dios y cuenta contigo.

Señor, Señor, por favor, ayúdame, estoy desesperado y hundido, el alcohol me ha destruído. No puedo parar de beber, es una obsesión irresistible que no la puedo controlar. Señor, Señor, grito desesperadamente clamando por tu ayuda. Ven Señor, te necesito. Dame las fuerzas que ya no tengo. Oyeme, ven Señor porque ya no tengo salida. Me destruyó por completo!

Señor, quiero volver a recuperar a mi familia, a los seres que más amo en el mundo, mi esposa y mis hijos. Yo he vivido con ellos momentos de felicidad y de dicha incomparables. Eramos una familia constituida, unida, que disfrutábamos de todo lo que habíamos ganado y obtenido con nuestro esfuerzo y trabajo.

Era un hombre digno y respetable, querido por todos, que gozaba de la amistad de muchas personas. La alegría reinaba en nuestro hogar, compartiendo la riqueza de los afectos, de sabernos queridos y amados. Había proyectos que realizábamos en mancomunión. Había una esperanza.

Pero hoy, Señor, ya todo esto no está y es por mi culpa.

Escúchame: Un día, lejano, me sentí muy bien en compañía de amigos, y disfruté de esa primera copa alcohol. Estaba eufórico, alegre, complaciente. Luego vinieron más y más. No lo volví a dejar.

En pocos años fuí perdiendo la dignidad, el respeto de los demás y me fuí convirtiendo en un desperdicio, sí, Señor, en un terrible desperdicio humano. Comencé a destruir a mi familia, con mis comportamientos, con mi agresión, con mi irresponsabilidad. Ya no me importaba más nada que beber y seguir bebiendo. Al levantarme, decía hoy no, y era un SI con mayúsculas ya que el alcohol me atraía como un poderoso imán.

Perdí el trabajo, las amistades y estoy casi perdiendo a mi familia. Tu sabes Señor, que ellos han sido los que más han sufrido, los que han sido víctimas inocentes de mi conducta. Pero a pesar de todo, los amo, Señor, los amo con todo mi amor, pero no puedo dejar de beber. Me digo que los quiero, pero me miento a mí mismo y les sigo haciendo un daño todavía mayor. No puedo superar este conflicto, por favor ayúdame.

Cuando no tomo, por momentos vuelvo a ser el de antes, afable, cariñoso, comprensivo, atento, pero también al momento, el alcohol me llama y yo no lo resisto. Y estoy enloqueciendo, porque me doy cuenta de lo que debo hacer para no perder lo que me queda, pero el alcohol me domina y hago todo aquello que me está haciendo perder lo que más quiero. Señor, ven, guárdame y pon tu mano en mi corazón, que ya no puede más. Cuida a mi familia, te lo pido, ampáralos y que me puedan comprender otra vez más. Reconozco que me han dado una y mil oportunidades pero siempre volví a fallarles. Deseo sinceramente que sea la última, lo necesito así y por ello estoy acudiendo a Tí. Sálvame, Señor.

No tengo fuerzas ni deseo de recuperarme, no he dado ningún paso para salir adelante, porque el deseo de beber me tiene atado y atenazado con sus poderosas garras y me he convertido en su esclavo encadenado. Suéltame Señor, estoy desesperado, sácame de este infierno, ven en mi ayuda, por favor, estoy gritándote y clamando con lo único que me queda: mi esperanza en Tí.


Me tienes aquí. Cálmate. Todavía no está nada perdido!

¿Crees en mis milagros? Yo haré de tí un milagro y desde ya mi Amor está interviniendo para tu pronta recuperación, pero colabora pues debo también contar contigo.

No te culpes más de lo debido, te harías más daño aún. Con esta oración que me has hecho, he sentido tu arrepentimiento y cuando presiento un corazón sincero y sediento así como el tuyo, me enternezco hasta el límite haciéndome vulnerable al Amor más intenso y sublime que puedo dar.

Quédate tranquilo, porque allí donde abundó el pecado sobreabundará la gracia y ella, mi gracia te salvará.

No eres tú el único responsable, el Enemigo ronda tu puerta y te ofrece el efímero deleite de una tramposa tentación. Conmigo también lo hizo, pero mis Angeles le dieron batalla y el poder de mi Padre, tu Padre, lo alejó. Tú sólo no podrás combatirlo, pero ahora que me has llamado con tanta fuerza y desesperación, por la fe que me has demostrado, Yo pelearé por tí. Ya no estarás sólo y juntos venceremos al Arquitecto de la maldad y de la desunión.

Yo te sustentaré, te daré fuerzas a través del soplo de mi Espíritu, estaré a tu lado en tus momentos más difíciles, pero sólo te pido una cosa y que deberás cumplir estrictamente: VOLUNTAD.

Voluntad para decir NO, voluntad para resistir, voluntad para luchar, voluntad para vencer, voluntad para sufrir, voluntad para salir adelante, voluntad de querer cambiar. LA VOLUNTAD es el secreto de tu victoria.

Cuando no tengas fuerzas, te sostendré con mis brazos, cuando estés decaído, te levantaré para que camines, cuando estés triste y desalentado, correré raudamente por tí. Conmigo todo es posible, pero tú debes cooperar. Conmigo verás el milagro, pero tú también debes ayudar a verlo realizado.

Toma una balanza, pon de un lado una copa vacía y del otro, pon tu persona, a tu familia, a tus seres queridos, a lo que quieres volver a ser. Ahora que sabes que cuentas con mi amistad, ¿serías capaz de volver a llenarla? Ya sé, te veo respirando profundamente y tus manos temblorosas que vuelven hacia atrás. El milagro comenzó!

Ve al médico, cúrate el cuerpo; ve a los grupos AA, curarás tu mente (no faltes); ve a tu casa, curarás tus afectos, ellos te quieren y están esperándote, ve a la Iglesia, curarás tu Espíritu.

Si me necesitas, ora. Regresa a la oración confiada y perseverante todos los días. Ella te dará la fortaleza del cielo para combatir y ahuyentar al Enemigo. No temas. Estando Yo, se alejará y pon de tí toda tu ansia y anhelo de reconquistarte y reconquistar lo que todavía no has perdido. Sabes, he venido para los enfermos, los sanos no necesitan doctor. No he dejado de amarte, y cuando tú lo necesites contarás siempre conmigo. Si caes nuevamente, te levantaré en mis brazos y te descubriré mis sendas...Recuerda: VOLUNTAD!!! y confianza absoluta en Mí, pues para ello he venido.

No olvides estas palabras: Bebe de mi copa, que es un vino de salvación. Deja tu copa, que es un vino de maldición y destrucción.

Estoy cerca de ti. Confía y clama y no pierdas jamás la esperanza. No te defraudaré!!!