Si estás pasando por alguna dificultad, reza diariamente una oración al Espíritu Santo, que será para tí, luz, fuego, brisa, según la ocasión.

"Más la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores, adorarán al Padre en Espíritu y en Verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren. Dios es Espíritu y los que le adoran, en Espíritu y en Verdad es necesario que adoren." (Jn. 4.23-24)

viernes, 1 de julio de 2011

Por la necesidad de trabajo

Señor, hace días que estoy llamándote y no me respondes. Tú me dices: pidan y recibirán, busquen y encontrarán...pero mi corazón está más que entristecido porque no puedo ver cumplidas tus palabras.

Tú sabes que hace más de seis meses que estoy sin trabajo. Desde entonces me he deprimido. He buscado, he ido aquí y allá, he dejado mis datos en varios lugares y la respuesta siempre es negativa. Estoy cansado y me está apremiando la desesperanza. Veo el rostro de mi esposa, cabizbaja, con pocas palabras, que hace todo el esfuerzo por el amor que me tiene para que yo me sienta bien. Veo a mis queridos hijos, repitiendo la misma comida todos los días, con la ropa desgastada y sus ojitos angustiados.

Estoy atrasado en el alquiler de la casa, no he podido abonar los gastos de la luz, del teléfono, del agua corriente y menos queda todavía para lo más imprescindible, nuestra comida.

Ya no hay alegría en casa, Señor, ya no hay esperanza. Estoy devastado anímicamente. Golpeo, golpeo y nadie me abre la puerta.

He perdido los proyectos, la esperanza de una vida más digna y honesta. La realidad cotidiana me constriñe contra la pared y no me deja alternativa. Llamé a varias personas y todas me responden lo mismo: por ahora no, vuelva más adelante y así los días se estiran y se estiran y las veinticuatro horas se transforman en un desasosiego. No puedo dormir, el corazón pulsa rápidamente, estoy tenso y de mal carácter. He quedado como encerrado y sin ganas de nada.

Te he llamado, he clamado a tí porque no quiero perder la fe ni la confianza en Tí, que lo puedes todo. No dejé de asistir a la Iglesia con mi familia y lo poco que tengo, sabes que he sabido compartirlo con otras personas. No entiendo entonces Señor, porque me está pasando esto. No veo salida alguna, no quiero enfermarme. Escúchame por favor, quiero darle a mis seres queridos una vida digna, sustentándolos en sus necesidades más primarias, quiero que vuelva al hogar la sonrisa, la alegría, las ganas de vivir, pero siento que estoy frente a una pared firme que no me permite avanzar ni caminar.

Creo que tengo derecho Señor a estas cosas, no te estoy pidiendo riquezas ni honores, sólo lo necesario para que el amor que un día supe ir contruyendo, perdure... en mi esposa, en mis hijos, en nuestros sueños, en el pan que me debo ganar con el trabajo de mis manos. Señor, te elevo esta plegaria con toda la sensibilidad de mi corazón y espero prontamente tu ayuda. Muéstranos tu Misericordia y escucha nuestro clamor. Hemos depositado en Tí nuestra confianza. Recibe nuestra gratitud.



¿Tú piensas que yo he estado indiferente a tu situación? ¿piensas que en algún momento te he abandonado? ¿me crees un Padre poco generoso?. No, no es así. Siempre te tuve en cuenta y mucho más de lo que te imaginas. Pero, no desesperes, hay solución para tu pedido. Pero antes te diré algo, presta atención.

Cuando todo era bonanza y tu situación era desahogada, Yo todo lo disponía. Cuando había alegría, seguridad y esperanza, Yo todo lo permitía. Pero tú no te dabas cuenta. Mi amor por tí y tu familia lo derramaba incesantemente, a pesar que no me llamabas, a pesar que no orabas, a pesar que no me lo agradecías. Ahora lo haces y está muy bien, y espero que perseveres más aún.

Te he puesto a prueba para ver tu fidelidad, para que puedas mirar siempre al cielo tanto en los buenos momentos como en las pruebas y angustias. No temas. Ora! ora siempre, a cada momento. Llámame, te responderé. Las aves no trabajan, no hilan y sin embargo las atiendo. ¿como podría dejarte de lado?

Sé bien tu situación y habrá pronto un gran milagro. Ten confianza, pero afánate también por la comida que perdura. Clama por el alimento que te saciará abundantemente, suspira por lo eterno. Ahí tendrás un lugar seguro y Yo seré tu refugio y tu amparo en todas las circunstancias de tu vida. Ahí encontrarás seguridad y respuesta concreta a tus necesidades. No te olvides de Mí. Invócame cada día y estaré a tu lado. Como Pedro, vuelve a tirar la red...y muy pronto recogerás más de lo que te imaginas! Mantén tu fe.

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