El poder del Espíritu a través de la oración y la súplica.
DIOS ES UN MISTERIO DE MISERICORDIA
domingo, 24 de noviembre de 2024
La oración de contemplación
Es bueno esperar en silencio.
Nunca se agotan sus Misericordias del gran Amor.
Es verdad que la vida del monasterio está pensada para ayudar a la oración de contemplación: silencio, austeridad, apartamiento del mundo, una forma concreta de trabajo, un ritmo de vida, la liturgia, la lectura de la Palabra… todos esos elementos colaboran para que quien se dedica sólo a Dios en el monasterio pueda mantenerse en una forma de oración silenciosa que le lleva a empaparse de Dios, a fijar su mirada sólo en él, de forma que se va transformando en él.
Además es la forma en la que desemboca la oración de cualquier cristiano cuando acepta la llamada de Dios a la santidad y deja que su oración se desarrolle sin poner trabas.
La contemplación, aun permaneciendo siempre puro don de Dios, es, sin embargo, el resultado normal de una vida de gracia auténtica. Manos limpias y corazón puro.
Cada uno debe responder a la invitación personal del Señor a buscar su rostro y a contemplarlo. Y en función de esa llamada, ha de estar dispuesto a buscar su rostro con todas sus fuerzas; de modo que pueda abrirse a la gracia del encuentro personal con él.
Sabiendo que Dios, aunque llame a todos a la plenitud de la vida cristiana y de la oración, no encuentra fácilmente alguien dispuesto a buscarle de todo corazón y a vivir sólo de Dios y para Dios, ya se encuentre en el monasterio o en el mundo, sea seglar, religioso o sacerdote.
Debemos ser conscientes de que esa contemplación del rostro de Dios, que es don y tarea, es lo que realmente nos transforma a semejanza de Cristo.
El Catecismo de la Iglesia Católica afirma de forma más sucinta, pero también con toda claridad, el valor de la contemplación para la Iglesia y el mundo, porque va más allá de «pedir por los demás» o «hacer un rato de oración»
Es necesario aceptar el “velar una hora con él” (cf Mt 26, 40)
Muchos cristianos creen que el recitar muchas oraciones es señal de una fuerte vida de oración; y lo mismo podría decirse de los que creen que la oración consiste en recopilar muchas ideas o experimentar fuertes sentimientos, cuando en realidad la repetición continua de tales oraciones pudiera no ser más que un esfuerzo por mantener un control sobre la propia vida, un control que aparentemente nos permite esquivar el silencio, la oscuridad y la dependencia de Dios que la oración profunda necesariamente trae consigo.:
Empeñarse en recitar oraciones, repasar ideas o suscitar sentimientos, cuando uno de verdad se siente llamado a una oración más profunda, no ayuda en nada a su relación con Dios y a abrirse a su gracia. Por el contrario, este apego sirve solamente para impedir la acción transformante de Dios en el interior del alma.
En este sentido, las palabras del Señor en el Evangelio nos impulsan a ir simplificando la oración: «Cuando recéis, no uséis muchas palabras, como los gentiles, que se imaginan que por hablar mucho les harán caso» (Mt 6,7).
La oración no es simplemente una fórmula de palabras o una serie de deseos que brotan de nuestro corazón; es la orientación de todo nuestro cuerpo, nuestra mente y nuestro espíritu hacia Dios en el silencio, la atención y la adoración.
El progreso en la oración, por tanto, está caracterizado por una gradual transformación de la serie de actos sucesivos que nosotros realizamos (adoración, petición, contrición) en la simplicidad de una entrega amorosa.
Según va creciendo nuestra vida de oración, nos vamos sintiendo cada vez menos atraídos hacia la multiplicidad de actos discursivos, y más inclinados hacia la amorosa receptividad sin palabras ni imágenes de la contemplación» Es todo lo contrario a la multiplicación de libros, charlas, cursos…, en los que algunos cifran el interés por la oración, lo cual puede ser señal de retroceso más que de verdadero avance.
Ciertamente cuando se avanza en la vida cristiana y en la oración, ésta se vuelve cada vez más contemplativa, es decir, más silenciosa, más receptiva.
La contemplación no es reflexión, ni moralismo, ni toma de decisiones. Se parece más a una inútil pérdida de tiempo. Pero sólo cuando se acepta la inutilidad de la oración, es decir, su gratuidad, es cuando empieza a ser realmente útil.
Lo que hemos de hacer entonces es poner lo que somos y tenemos en la presencia vivificante del Señor para que él lo abrace y lo transforme. Eso es la contemplación.
La colaboración concreta que necesita la acción de Dios en la contemplación consiste en permanecer en silencio y fe esperando y permitiendo esa acción de Dios. En este sentido es pasiva, porque es Dios el que actúa; y es en cierto modo activa porque necesita la colaboración costosa del ofrecimiento del ser y de la docilidad, es decir, de fe y amor verdaderos.
La respuesta a esa acción santificadora de Dios es la receptividad, es decir, dejarse hacer: no es la actividad de la meditación, pero no es pura pasividad. Dejarse hacer supone fe, confianza y una decisión de mantenerse en docilidad y espera.
Esta forma específica de pasividad que consiste en dejarse hacer nos suele costar más que la actividad. La contemplación, por parte del que ora, consiste en acoger y entregarse, en el silencio amoroso de la oración en fe.
«Escuchar es distinto de oír. Se oyen ruidos, sonidos, palabras, noticias. Pero uno escucha a una persona. Escuchar es estar respetuosamente atento al otro, independientemente de sus palabras o de sus acciones.
Escuchar es comunicarse amorosamente con otra persona, aunque no se diga o no se oiga nada. Escuchar a Dios no significa esperar una comunicación concreta, un mensaje claro o una noticia particular. Uno sencillamente escucha: escucha a Dios… Escuchar, como amar, tiene en sí mismo su razón de ser». No se escucha para conseguir algo, simplemente se escucha.
Escuchar como esperar es una forma de amor. La escucha propia del que contempla es un modo de cumplir el mandamiento principal, porque se presta sólo oído a Dios, no se quiere oír nada más, aunque no se oiga nada.
Eso no significa que en alguna ocasión se pueda escuchar una palabra de Dios o sentir su amor, si él quiere. Desde luego no hay que rechazarlo. Pero el objetivo de la contemplación no es esa palabra o ese sentimiento, por lo que tampoco hay que buscarlos. Es más, el contemplativo vive de la fe y, aunque permanezca constantemente en la actitud de Samuel: «Habla Señor, que tu siervo escucha» (1Sm 3,9), prefiere no oír:Es la verdad más difícil de asimilar: «El contemplativo prefiere no saber a saber… prefiere no tener pruebas de que Dios le ama»
[La sequedad] forma parte de la contemplación en la que el corazón está seco, sin gusto por los pensamientos, recuerdos y sentimientos, incluso espirituales. Es el momento en que la fe es más pura, la fe que se mantiene firme junto a Jesús en su agonía y en el sepulcro (Catecismo de la Iglesia Católica, 2731)
Dios nos transforma a fuego lento y el que contempla ha de aceptar el ritmo de Dios.
Así, la oración contemplativa es la expresión más sencilla del misterio de la oración. Es un don, una gracia; no puede ser acogida más que en la humildad y en la pobreza (Catecismo de la Iglesia Católica, 2713).
Por el contrario, una oración en la que cada vez hay más escucha, más silencio, más docilidad a la acción de Dios (aunque sea en la sequedad), nos va preparando a recibir el don de la contemplación.
Por el contrario, la confianza en Dios, que es requisito imprescindible del «dejarnos hacer», deja las manos libres a Dios para que pueda darnos o quitarnos sentimientos, ideas o silencios, consuelo o sequedad, meditación o contemplación cuando él vea que es oportuno, y nos permite recibirlo todo de él con plena docilidad y confianza.
Sin olvidar nunca que la contemplación encaja con una determinada intensidad de la vida cristiana: La contemplación le será negada al hombre en proporción a su pertenencia al mundo.
Es un buen símbolo de la oración contemplativa, en la que ya no cuentan las palabras sino la presencia; en la que se regala una comunión y un «saber» que no necesita nuevos mensajes, y que otorga la certeza de que el Señor está presente.
La contemplación ofrece esa intimidad y comunión, ciertamente después de las palabras, pero más allá de las palabras. No un vacío interior, sino un silencio en el que se sabe bien con quien se está, pero sin que haya que preguntar nada.
Para terminar, como una forma más contemplativa de expresar lo que hemos querido decir, ofrecemos estas «letanías» que, repetidas en el silencio de la oración, nos puedan ayudar a comprender con el corazón lo que es la contemplación, para poder luego abandonarlas y realizar en silencio lo que pretenden señalar.
La contemplación es:
-Mirar con los ojos del corazón
Escuchar con los oídos del alma.:
-Tener los ojos clavados en Cristo, aunque no vea nada.:
Los oídos abiertos, aunque no oiga nada.:
-Captar en silencio a Aquel que habla sin palabras.:
-Gustar a Dios en silencio.:
-Dejar que Dios tome la iniciativa en la conversación.:
-Ver a Dios en la oscuridad.:
-Esperar a Aquel que está presente.:
-Dejarse enseñar en silencio.:
-Dejar que me ilumine el rostro del Señor.:
-Unirme en silencio al Amado.:
-Amar sin necesidad de sentimientos.:
-El silencio que queda después de haberlo dicho todo.:
-La luz que se percibe con los ojos cerrados.:
-El fuego que calienta el alma y no captan los ojos.:
-La fe que no exige pruebas ni signos.:
-La confianza plena en Dios que actúa sin sentirlo.:
-La oración que transforma sin que se note.:
-Dios actuando cuando parece que no hace nada.:
-Dios transformando el corazón sin tocar los sentidos.:
-Dios modelando en mí la imagen de Cristo.:
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domingo, 21 de noviembre de 2021
Apotegmas
La literatura del desierto es accesible gracias a las Sentencias de los Padres del Desierto llamados Apophtegmas, de final del siglo III, y sobre todo de los siglos IV y V. Antonio el Egipcio (nacido hacia el 250) será considerado como el padre del eremitismo cristiano.
En nada se asemejan a un discurso. Se trata de frases breves, llamadas lo más a menudo "palabras de salvación" ya que ellas responden a la demanda de los visitantes sugiriendo a los hombres de experiencia el emitir una palabra esencial que ellos puedan meditar e intentar vivir.
Son extremadamente poderosos y se deben recitar y repetir varias veces cada uno de ellos hasta que entren en sintonía, con nuestro corazón.
En nuestra ORACIÓN con mucha FE, que elevemos al Señor, por medio de ellos, El nos va convirtiendo y transformando interiormente. Nos interpela a un cambio espiritual y a continuar por un nuevo sendero.
Además hace su oído atento a nuestras súplicas y necesidades.
En esta oportunidad, los extraje del Antiguo y Nuevo Testamento y de canciones y escritos religiosos..
Pueda el Señor bendecirlos en abundancia a través de su lectura.
En EL, mi gratitud..
La GLORIA de la PRESENCIA buscaré y la alabaré.
Dame tu Espíritu Señor. Dame lo que me conviene en el momento oportuno. GRATITUD.
En la espera, yo me rindo, en silencio quieto estoy porque me sedujiste.
Olvídate, despójate, vacíate, silénciate y Dios podrá actuar en tí.
Yo soy el Dios de lo Imposible.
El Señor está cerca de aquellos que lo invocan de verdad.
Fíate del Señor con todo tu corazón y no te apoyes en tu propia inteligencia. Recuerda a Dios en todo lo que haces, ya que estará a tu lado y El te mostrará el camino cierto y enderezará tus veredas.
Señor Jesús, ten piedad de mi, pecador.
Estad alegres, orad sin cesar, dad gracias en todo. Hay Paz en la tormenta.
Ven, Espíritu Santo, ven y fluye con poder.
PRESERVAME DE LA INSOLENCIA, VANIDADES ILUSORIAS E IDOLOS MUNDANOS.
Espera en su Misericordia. Espera en el Dios viviente. Espera en el Señor. ¿Por qué te abates y te turbas, oh alma mía? Espera en Dios con gozo y alegría. Pide, confía, y espera. RECUPERA LA PAUSA.
Señor Jesús, aumenta mi fe, sáname y lléname de ti.
SEÑOR Jesús, Hijo de David, ten compasión de mi !!!
Temblad y no pequéis.
Meditad en vuestro corazón, estando en vuestra cama, y callad.
La piedad es la mansedumbre y humildad, para que Dios Trinitario, nos revele su Rostro de MISERICORDIA.
Ofrece a Dios sacrificios de Alabanza, invocando su Nombre.
TUS PALABRAS FLUYEN EN MI. TE ANHELO SEÑOR, ESTOY PERDIDO SIN TI.
El Espíritu Santo es un fuego devorador. Purifícame.
Ven a mí y bebe del agua viva.
Señor, me fío de Ti porque creo en tu Amor.
MARÍA, LA ELEGIDA, LLENA ERES DE GRACIA, fuiste bendecida por tener tu corazón, como una vasija vacía llena de la PLENITUD del Espíritu de DIOS. GRACIAS MADRE.
Te alabo y te bendigo oh Dios, con acción de gracias, porqué para siempre es tu MISERICORDIA. Espera en Él.
Nada, excepto Cristo, puede habitar en mi corazón, salvo que de cabida a otras cosas mundanas.
¿Y cómo puede ser que anheles intimidad conmigo?
Uno siempre busca la vanagloria, la alabanza personal; esto es orgullo, la soberbia, el peor de los pecados capitales. Y el orgullo espiritual es el más peligroso de todos. Cuidado!!! Preservame de él.
Cuando el Espíritu Santo viene, El se mueve sobre el caos en tu vida. Ven, reposa sobre mi.
Señor, vive en mi corazón. Que seamos Uno fundiéndonos en Espíritu.
Ser creyente es ver, pensar y actuar con LA MIRADA DE DIOS. ¿Qué diría o haría Dios en esta situación?
Derramaste tu bálsamo de Amor sobre mi vida, me sanaste con tu piel.
Todo me es basura, pérdida, con tal de ganar a Cristo.
Su ira contra el Enemigo, por el resplandor de su Presencia, son carbones encendidos y azufre, que espira, con el resoplido del aliento de su nariz.
Después de imponerle las manos, mirando al cielo, suspiró y dijo: Effetá: que quiere decir: Abrete!!! al Espíritu Sanador de Dios.
Si Dios con nosotros ¿Quién contra nosotros? No le tengas miedo.
Aprendí la diferencia, quien te mira y quien se ENTREGA.
El abre caminos y Esperanza en la soledad. Nunca estamos solos.
Padre, desata las ligaduras de maldad, en mi, contra mí y a mi alrededor.
Sólo te limita lo que puedas creer. Pide que el Señor incremente tu Fe; insístele mucho y persevera.
MARÍA, QUE TODA MI VIDA SEA UN BELÉN.
La Cruz resplandece la GLORIA del SEÑOR. Carga con ella y síguelo.
Por tanto, al Rey de los siglos, inmortal, invisible, al único y sabio Dios, sea mi honor y GLORIA por los siglos de los siglos. Amén
En mi angustia, Tú fuiste el agua que sació mi sed y volví en mí.
Sean gratos los dichos de mi boca. Nada de palabras ni pensamientos ociosos y banales.
Madre, dame a Jesús para poder amar y ser su instrumento para hacer su voluntad.
Toma mi tiempo, es para Ti. Dame el camino que debo seguir
Agrada a Dios y no a los hombres. Refrena tus labios.
Yo Soy el que Soy, lento para la cólera y rico en amor, fidelidad y MISERICORDIA. Espero tu súplica y te responderé.
De cierto os digo, que si tenéis fe y no dudáis, todo lo que pidáis en oración, CREYENDO, lo recibiréis.
El Señor te reprenda !!! le dijo San Miguel Arcángel.
CRISTO SE MANIFESTÓ PARA DESHACER LAS OBRAS DEL DIABLO.
¿No te he dicho que si crees, verás la gloria de Dios?
María, imprégname de tu humildad con tus ojos misericordios.
Trabajad primero por el Reino de Dios y su justicia (con los insignificantes, débiles y menesterosos) y lo demás se os dará por añadidura.
No os agobiés, no os angustiéis, mantened la calma, confiad en Dios y dadle gracias en todo. Cada día tiene su agobio y su afán. Dad, ya que es mejor que pedir.
Porque un niño nos ha nacido y se llamará: ADMIRABLE, Consejero, Dios fuerte, Padre eterno, Príncipe de paz.
Y en tu boca he puesto mis palabras y con la sombra de mi mano te he cubierto.
Saborea lo DIVINO...dale tu tiempo al Señor.
Nada te turbe, nada te espante; quién a DIOS TIENE NADA LE FALTA. SOLO DIOS BASTA.
Quiero con la misericordia de tu GRAN AMOR, adorarte en la Creación
Escucha la Palabra y aplícatela para tu provecho.
MARÍA AUXILIADORA muéstrame el camino.
En el Magnificat dijo la Virgen: su MISERICORDIA llega a los que lo temen.
No temas, Yo estoy contigo. A mis ojos eres de gran estima, y yo te amo.
Jehová irá delante de vosotros y Dios será vuestra retaguardia.NO TEMAS, TU CORAZÓN ESTÁ SEGURO EN MI.
Aleluya, Aleluya, el Amor Celestial nos alcanzó. Tu estás aquí... y en mí.
Jesús no tiene medida; su Amor es infinito y eterno, suave brisa: Un silbo apacible y delicado.
El alma es como una Catedral, donde está expuesto el Santísimo Sacramento.
Y si caigo, me levantaré con la MISERICORDIA de TU AMOR y volaré como las águilas.
Tu gracia me salvó. GRACIAS por tu Amor, ohh Dios.
La Fe se perfecciona en virtud de las obras; la fe sin obras está muerta. Es lo que debemos poner de nosotros.
Teme a Dios y guarda y cumple su Palabra; porque esto es el todo del hombre.
Adorar con fe, puede estremecer y todo puede ser de EL.
Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.
Por todo lo bueno que haces en mí, invoco tu Nombre Jesús y te lo agradezco. A Tí sea la Gloria, la Alabanza y la Adoración. Así debemos comenzar nuestra ORACIÓN.
No hay lugar más alto que estar postrado a tus pies.
Levántate, resplandece, porque ha venido tu luz y la gloria de Jehová ha amanecido sobre ti.
María, sumun de la Gracia, cobíjanos bajo tu manto e intercede por nuestras necesidades y peticiones.
Tú las conoces. GRATITUD.
PERO EL QUE SE UNE AL SEÑOR, ES UN SOLO ESPIRITU CON EL.
Divina Misericordia, consuélame en tu gracia.
Regocijaos! El Señor está cerca.
Pues pensaba en Tí...Quiero darte el Honor. Alabo tu Majestad.
EN TU PRESENCIA TODO SE POSTRA ANTE TI. EN TU PRESENCIA NOS CONSUMES. ASOMBRO!
Cuando Dios te inspire con amor, detente y pruébalo.
Entra en el reposo de Dios el día sábado, escucha su Palabra con FE y obedece.
Dame tus ojos, quiero ver, dame tus palabras, quiero hablar, dame tu parecer...
El reino de Dios se ha acercado a vosotros; anúncialo a tu prójimo.
Cristo debe ser tu ANHELO permanente. Fija tus ojos en el ADMIRABLE!!!
Quiero MISERICORDIA y no sacrificios, aunque con éstos me honras.
Suéltalo y déjalo ir, lo que sea. Nada te conturbe.
No busques reconocimiento y PRESTIGIO personal. Pon el dedo sobre tu boca y remite todo al Padre.
Al despertar me saciaré de tu semblante, esperando tu MISERICORDIA al canto de la Creación.
Si entresacas lo precioso de lo vil, serás como mi boca. Yo estoy contigo para guardarte y librarte.
Que caigan los velos, que nos impiden verte cara a cara. Esto es la Esperanza. Oh llama de Amor viva, rompe la tela de este dulce encuentro. Amén.
Teme a Dios. (principio de la Sabiduría) El Señor ve y se ocupa.
Quédate bajo la sombra divina, y las semillas de la sabiduría crecerán en tu alma.
No hay palabras como agradecerte... quedan cortas...
En mi aflicción, me estremece tu Amor. Cuidas de mi y muy cerca estás.
Dios es Amor y MISERICORDIA y debemos tener un comportamiento con el prójimo, semejante el que tiene la madre con su hijo, ya que la raíz de la palabra MISERICORDIA viene del útero materno. Las entrañas de Dios se conmueven ante la miseria del hombre. Ser misericordioso es que veo tu miseria y cargo con ella.
El descubre las profundidades de las TINIEBLAS y saca a LUZ LA MAS DENSA OSCURIDAD Y REPRENDE Y ANIQUILA A LOS ESPIRITUS INMUNDOS.
En aquel día mirará el hombre a su Hacedor y sus ojos lo contemplarán. Ya te dejas ver Señor.
Es necesario que El crezca y yo mengüe.
Señor, instrúyeme, disciplíname, abájame y escóndeme en tus apriscos y en tus tiendas, para santificarme y encontrar el camino.
Buscadme y viviréis. Encomiendo a ti mi causa, que haces prodigios grandes e inescrutables.
La gloria de Dios es el esplendor, la magnificencia, el peso o el poder salvífico y amoroso del mismo Dios. Verdad, bondad y BELLEZA.!!!
Arrodillarse como señal de adoración, respeto y veneración. Tu eres digno.
HAGASE MARIA.
La esperanza está llena de humildad y de confianza. Sólo no puedo nada, necesito de un Otro, Tú, Jesús.
El te hiere, pero sus manos te curan.
Muéstranos Señor la luz de tu Misericordia. En tu Luz, vemos la luz.
La FE existe cuando hay humildad y agradecimiento, ya que todo es don y gracia.
Hoy estás aquí, mañana sólo Dios sabe. Confía en en El.
Tu palabra es lámpara en mis pasos y luz en mi sendero ; Padre, santifícalos en la verdad: tu palabra es Verdad.
Enciende tu luz sobre mí, iluminame solamente para ser tu testigo, a tu manera de ser.
Porque ha hecho en mí grandes cosas EL QUE TODO LO PUEDE.
DEBO AMAR A DIOS POR SI MISMO Y NO, POR LO QUE NOS DA O NO NOS DA.
Ya ves, si estamos cerca del Señor, no debemos temer a las fuerzas espirituales del mal.
San Padre Pio, ¡ruega por nosotros!
El Señor se descubre a quien lo teme.
Dios nos muestra las sobreabundantes riquezas de su gracia en su benignidad, para con nosotros en Cristo Jesús. Hagamos oración y súplica continuamente.
Pero tú amas la verdad en lo íntimo y en lo secreto me has hecho comprender sabiduría. Sacrificio es para Dios, un espíritu quebrantado, contrito y humillado. Ofrece a DIOS sacrificios de alabanza e invócame en el día de la angustia; te libraré y tú me honrarás.
Vuestra vida, está oculta con Cristo en Dios. Padre, en TI confianos. Oye nuestra plegaria.
En el amor, no se mide el tiempo. Persevera en El.
DIOS ama al que da con alegría y en secreto, sin trompetas
No sean sólo oidores de la Palabra, sino hacedores.
Padre mantiéneme en GRACIA.
Jesús, Sabiduría encarnada, ven, envuélveme con tu Soplo y envíame tu lluvia celestial de bendiciones.
María, enséñame a rezar y adorar en Espíritu, hazme transparente, veraz y lléname de PAZ. Que me deje amar por JESÚS.
Descansa mi Confianza sobre Tí.
Agrada al Señor dando limosna. Quién da limosna ofrece sacrificio de Alabanza y olvídalo.
Debemos tener esa sabiduría, que nace de la misericordia y que la inspira el don de consejo para cada situación particular y concreta de la vida cotidiana. Pídela.
Señor, sálvame.
¿Hombre de poca fe, porqué dudaste?
Todo tiene un precio; las obras por si solas no bastan. Por la gratuidad del don, debemos pagar el precio de la cruz en FE, OBEDIENCIA, FIDELIDAD y agradecimiento. Es la esencia para seguirte, Señor.
Que DESCIENDA sobre mi y familia el poder de la GLORIA DEL YO SOY.
No puedo producir frutos, si mi semilla interior no muere antes.
Sangre del cordero de Gloria, fluye hoy por AMOR, con poder sanador.
Sea el Señor tu delicia, y EL te dará lo que pide tu corazón. Dame lo que necesito para ser como Tú.
Busca a Dios, llamadle en tanto que está cercano, clama encontrarte con los pobres, y ayúdalos.
Sin rencor, ni resentimiento. PERDONAR.
Descarga en El todas tus preocupaciones, ya que El se ocupa de tí.
Quiero una sonrisa cuando todo va mal. Quiero una alabanza en lugar de tu quejar. Disipa los ayes!!!
Señor, aumenta mi Fe y humildad.
Bendigo y alabo al Señor con agradecimiento, ya que aunque pecador, cada día me colma de su gracia.
RESISTE al maligno Y HUIRA DE TI.
Que guarde tus mandamientos para ser tu amigo y permanecer en tu AMOR.
No estén en ansiosa inquietud. Tengan fe en el Espíritu Santo que viene en vuestra ayuda. Invóquenlo diariamente.
JESÚS CONFIO EN TI.
Debo hacer las obras con mucha caridad del corazón y ofrecerlas al Señor.
Señor, no me ocultes tu rostro.
Que mi puesto Señor, sea siempre de un servidor y discípulo.
Oh Dios, por la abundancia de tu Misericordia, escúchame cuando clamo a Tí, en dificultades, angustia y sufrimiento y respóndeme, por favor.
Vivo yo, pero no soy yo, sino es Cristo quien vive en mí. Solo en esta medida podemos ser misericordiosos.
BIENAVENTURADO todo aquel que teme a Jehová Y ANDA HUMILDEMENTE en sus CAMINOS.
Padre, úngeme con tu Espíritu.
Deja el pecado y la maldad; haz el bien. ¿O no sabéis que sois Templo del Espíritu Santo?
Si compartes, el Señor te recompensará.
Que recuerde momentos de luz, cuando tenga que vivir la Cruz.
La FE es la confianza EN DIOS sin tener ni llevar nada. Cuando nada hay, todo aparece.
Invoco tu nombre, Señor y me postro a tus pies.
Apartarse del mal es complacer al Señor y guardar sus mandamientos.
Ven Espíritu Santo con tus siete dones.
Ofrece a Dios sacrificios cotidianos de acción de gracias.
En tu Presencia, hay plenitud de gozo y las delicias de tu diestra. Lo inefable.
Paga tus votos al Altísimo y cumple tus promesas.
Velad, para no caer en tentación y orad en todo tiempo.
Que se cumpla en mí tu voluntad.
Y donde está vuestra Fe?
No estoy solo, estoy con Cristo. El mundo necesita testigos y nuestro sufrimiento ofrecido tiene valor corredentor para conocidos y desconocidos. No seas incrédulo, sino creyente. ¡Señor mío y Dios mío!
Se complace Jehová en los que le temen y esperan en su Misericordia.
Que tu misericordia y tu verdad me guarden y protejan siempre.
El Ángel de Jehová acampa alrededor de los que le temen y los defiende.
María, dame la humildad de obedecer, sin pretender entender el misterio de DIOS. Señor, que quieres?
Qué buscas en mí?
PADRE ILUMINA MI ENTENDIMIENTO para comprender las Escrituras y ponerlas en práctica.
Debo gloriarme en mis debilidades, para que se manifieste la FUERZA DE DIOS.
Señor, soy tu lámpara, que pueda reflejar tu LUZ, aunque sea con una sonrisa.
JESÚS, Hijo de Dios ten misericordia de mí, PECADOR. !!!
Tu guardas en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti confía.
En Dios su Palabra alabaré en OBEDIENCIA.
No temeré, yo bien sé que Dios está por mi.
Mora en mi, Señor.
Pensad en las cosas celestiales y no en las terrenales.
No temas, Yo estoy contigo y permanezco en ti.
Glorificado, alabado y adorado sea Dios, en su gracia, MISERICORDIA y resplandor. Refúgiate en la EUCARISTÍA.
MI NOMBRE ES YO SOY Y CON ESTE NOMBRE ME RECORDARAN SIEMPRE.
Vestíos con la armadura de Dios y escúdate con el escudo de la Fe, YA QUE CON EL PODER DE SU FUERZA VENCE TODOS LOS DARDOS VENENOSOS E INSIDIOSOS DEL MALIGNO. Ten confianza que Jesús está contigo.
No te presentes al Señor con las manos vacías. ¿Qué hice hoy por los demás?
María, mi enfermera del amor, mengua mi angustia y depresión.
Dios es fiel y cumple sus promesas. No dudes.
No vivamos de noche sino en fidelidad.
No coquetees con la tentación, se valiente, corre y huye de ella.
ESTE ES MI HIJO MUY AMADO, ESCÚCHENLO !!!
Confía en Jehová y haz el bien; encomienda a Él tu camino y él actuará. Guarda silencio ante Jehová y espera en él.
El que ahorra palabras, tiene sabiduría. El que calla, tiene inteligencia.
JESÚS TE AMA
Comparte estas semillas de Sabiduría en las redes sociales.
Seguro que Dios visitará muchas almas para sanarlas, santificarlas y llenarlas de abundantísimas gracias.
Mi gratitud.
Gustavo Gopar
sábado, 31 de mayo de 2014
Que es la Oración
Oración es una llamada
Oración es también una respuesta a esa llamada
Oración es una escucha
Oración es una presencia
Oración es una lámpara, una llama encendida por Jesús
Oración es una vigilia en la noche
Oración es un idioma
Oración es un silencio
Oración es una búsqueda y también un encuentro
Oración es una apertura dispuesta a lo maravilloso
Oración es un milagro inundado de Dios
Oración es un deslumbramiento
Oración es una melodía susurrada con palabras
y un canto callado en el corazón
Oración es una vida por la Gloria de Dios
Oración es un sacrificio, una liturgia, la santa misa
Oración es la curación de las grietas,
una construcción de puentes, un rompimiento de las barreras
Oración es un amor en el corazón de la Iglesia
Oración es un servicio, un poder, un camino
Oración es una vida por la vida de la Iglesia
Oración es una primavera de salmos
en el mediodía sediento
Oración es un agua de vida fluyendo dentro nuestro,
agua que murmura: Ven al Padre
Oración es deseo
Oración es arar la tierra ordenada a la fertilidad
Oración es hambre y comida para el hambre
Oración es una donación y también un don
Oración es una totalidad
Oración es una profundidad en la sonrisa de los ojos
Oración es compartir los agobios
Oración es un lazo tan fuerte como Cristo
Oración es una comunión
Oración es una disciplina que conduce a la libertad
Oración es un simple "sí" a Dios
Oración es un desierto abrasador donde
el acero del amor es templado en horno candente
Oración es arder por la verdad, pero también
un deleite por la verdad
Oración es gozo
Oración es angustia, agonía, muerte, destruídas
por una inimaginable resurrección
Oración es una paradoja
Oración es un sosiego
Oración es paz
Oración es una cadencia de respiración serena
y un toque de escucha
Oración es consagración, compromiso y oblación
Oración es la nada llenada con todo
Este es mi bien amado Hijo, mi Elegido! Escúchenlo!
Como voz desvaneciéndose Jesús se mantuvo
de pié allí solo y los discípulos guardaron silencio…
lunes, 24 de marzo de 2014
Oracion del Instrumento
Deberiamos orar diaria, larga y persisitentemente por todos nuestros hermanos y recordarlos, conocidos o no conocidos, estemos en buena relacion con ellos o no.
El Señor nos envia la lluvia para todos, justos e injustos, no hace jamas acepcion de personas. Al decir de San Pablo: - Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor, estos tres, pero el mayor de ellos es el Amor -
Seremos juzgados por el Amor - Meditad bien las palabras del Señor en Mateo 25,31-46
Señor, tu has puesto en mis manos a estas personas...Sí, tú lo has dispuesto por tu bondadosa misericordia. Gracias. Sean mis familiares y amigos, sean las personas conocidas o desconocidas que están experimentando una situación dolorosa muy particular, y que requieren una oración por sus necesidades, por todos ellos, Señor, quiero cada día renovar y elevarte con fervor esta plegaria. Amén.
Ellas están y han venido a mí con sufrimiento, con dolor, con varios problemas, buscando una palabra de consuelo y la fuerza de la oración para que los ayude en lo que les pasa. Pero que nunca me olvide: Eres Tú "el Hacedor", y sin Tí nada es posible. Sabes bien que mi corazón aún es indiferente y todavía no alberga la caridad que Tú pretendes que comparta con los hermanos que pones en mi camino. No me he consolidado como un verdadero instrumento en tus manos. Sin embargo, tú te vales de mí y a pesar de ello, sé bien que muchas veces te he defraudado. Perdón y ten compasión de mí, que soy un hombre pecador.
Señor, me he dado cuenta que no los amo lo suficiente. Ellos aparecen, vienen, hablan, están ahí, me muestran su lacerante sufrimiento y se van, regresan, esperando de mí un apoyo, un consuelo, quizás una simple y pequeña palabra. Pero soy consciente que los olvido fácilmente, porque todavía no los amo, ni me importa como debiera que son seres que necesitan ser comprendidos y escuchados en un tiempo preciso y continuo, debiendo elevar constantemente por ellos una oración confiada y perseverante.
No siento un amor intenso en mis venas para que su dolor y preocupación, sean también los míos. No he despertado para ser verdaderamente receptivo a su problemática. Es como si su dolor pasara al costado de mi camino. No he logrado un verdadero compromiso cristiano debido a mi resistencia, dureza e indiferencia. Su dolor me impacta en el momento pero luego se va diluyendo hasta el olvido.
Además, sabes que soy muy limitado en mis propios conocimientos para aprehender la trama de sus vidas. Me veo a mi mismo, trabajando sin Tí y confiando solamente en lo que yo pueda dar a pesar de mi ignorancia. Es como que no creyera en tu intervención, como que actuara yo sólo y a ti no te tuviera en cuenta. He tenido varias veces esa sensación. Aún me domina el orgullo y la suficiencia que a su vez no tienen ningún fundamento. Tú lo tienes bien presente. En el fondo, presiento que no creo ni tengo fe profunda a la fidelidad de tu poder omnipotente. He caído Señor en la cuenta que sólo no puedo nada y que no me queda nada más que la súplica. Entonces, guárdame también de la soberbia y que nunca instale en mí su dominio.
Por favor, Señor, quiero cambiar radicalmente y te pido con mucha fuerza y convicción esta gracia: conviérteme y transfórmame!!! Lo necesito cuanto antes. Haz entonces que pueda conmoverme, que los tenga mucho más en mi presencia y que pida y ore por ellos con sensibilidad y deseo, día a día, momento a momento.
Como mi corazón está duro y no oye tu sonido y a su vez mi inteligencia no es capaz de "ver" ni de "entender" lo que ellos verdaderamente tienen y como ayudarlos, te pido:
Dame la luz y la presencia del ESPIRITU SANTO.
Dame tus dones. Haz que ellos se instalen en mi corazón y en especial en mi mirada, para que también ella sea bien transparente y les devuelva por tu gracia un poquito de tu amor.
Dame los dones de sabiduría y entendimiento para que pueda saber y comprender con detenimiento, el camino y la forma para apoyarlos eficazmente.
Dame especialmente el don del buen consejo, para que mis palabras sean inspiradas por Tí, gobernadas solamente por la fuerza de lo alto y transmitidas con valor y gentileza a quien las necesite.
Dame el don de fortaleza, para sentirme seguro y disponer de una actitud firme y tierna a la vez.
Dame el don de ciencia, para que mis actitudes estén solamente al servicio de la verdad de tu sabiduría.
Dame el don de piedad, para que ore intensamente y todos los días, por ellos, por su salud y por su mejoría.
Dame el don de tu temor para que no me olvide de la humildad y la generosidad que siempre debo tener.
Señor, sopla la potencia del Espíritu Santo. Envíalo, mándalo, hazlo visible con su misteriosa intervención. Que sienta que está presente, que le pueda descubrir, que me deje guiar exclusivamente por él. Que confíe ciegamente en El. Amén.
Ven Espíritu Santo, ¡sánanos, sánanos y sánanos! Que veamos tus signos y milagros. Pon tu verdad y tu luz en cada uno de nuestros corazones.
Sáname y conviérteme, hazme un pequeño instrumento para que tu misericordia me haga descubrir en los otros a Cristo sufriente. Señor, despliega el poder de tu Espíritu en cada una de estas personas:
En mis familiares y amigos, en todas las personas que me rodean y en aquellas que vendrán, silenciosamente, cuya pena, dolor y necesidad, toquen mi corazón y así nazca y te dirija una oración profunda de consuelo y de paz. Señor, ayúdalos, compréndelos, interviene en ellos, en sus vidas, en sus necesidades, ahora Señor. Vuelca con muchísimo amor, tu poder de sanación y acompáñalos en estos momentos. Extiende tu bondadosa y poderosa mano para que reciban tu ayuda y protección. Amén Señor.
Danos tu Espíritu , regálanos el misterio de tu presencia resucitada, actúa, interviene, realiza prodigios y milagros, hoy Señor, aquí y ahora, en todo lo que te pido, porque sin Ti nada es posible, nada se puede, nada se logra, todo es vacío y efímero. Que el Espíritu Santo Paráclito, descienda con su luz, para que desaparezca todo aquello que causa el dolor, la separación y la enfermedad. Señor, vuelve tu mirada hacia nosotros, que necesitamos de ti.
Despiértanos, que sepamos descubrir tu rostro sufriente en el prójimo solitario y desamparado, y que aprendamos a amarlo con tu dulce misericordia. Que crezcamos en el amor, en la paciencia, en el respeto y en la confianza. Señor, sana, Señor, cicatriza, Señor, libera. Asiste en este preciso momento, a todas las personas que me encomendaste, a través de la potencia infinita y maravillosa de tu Espíritu Consolador. Que mis palabras sean tus Palabras y que sólo a través de tu luz fulgurante sea nada más que un humilde y sencillo instrumento para llegar al corazón y a la mente de los demás... siendo Tú y solamente Tú glorificado y alabado. Señor obra milagros y prodigios para que las personas que te encomiendo se curen, te encuentren a Tí y crean en Ti, hoy y siempre. Amén.
Señor, tu corazón es magnánimo y muy enorme para contener a todos los sedientos y dejas permanentemente un espacio de caridad que nunca se colmará. En cambio yo soy muy olvidadizo y poco generoso. Aunque no sea necesario decírtelo: por favor tenlos presente, siempre, aunque pase el tiempo, aunque no vuelva a saber de ellos, aunque no los conozca. Cúbrelos con el manto de tu Espíritu y susúrrales al oído tu palabra de Verdad. Que puedan acudir a Tí, mirando al cielo en los momentos más difíciles y además perciban tu Respuesta para saberse escuchados y a tu lado. Cuídalos! Gracias. Madre, tu dulce mirada me dice que en tu corazón traspasado por el dolor, florecerán las rosas de tu jardín, donde acaso tu guardas y cuidas como el más preciado tesoro los sufrimientos de todas las personas. En tí también depositamos nuestra filial confianza porque sabemos que eres nuestra Madre que nos cobija y ampara y la gran Mediadora ante tu Hijo de nuestras imperiosas necesidades. Sea permanente tu presencia a través de tu inmenso corazón inmaculado. Amén.
Que el Señor y la Santisima Virgen derramen sobre ti y sobre todos aquellos a quienes tu recuerdes, abundantisimas bendiciones de Sanacion, fe, humildad y caridad.
El Señor nos envia la lluvia para todos, justos e injustos, no hace jamas acepcion de personas. Al decir de San Pablo: - Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor, estos tres, pero el mayor de ellos es el Amor -
Seremos juzgados por el Amor - Meditad bien las palabras del Señor en Mateo 25,31-46
Señor, tu has puesto en mis manos a estas personas...Sí, tú lo has dispuesto por tu bondadosa misericordia. Gracias. Sean mis familiares y amigos, sean las personas conocidas o desconocidas que están experimentando una situación dolorosa muy particular, y que requieren una oración por sus necesidades, por todos ellos, Señor, quiero cada día renovar y elevarte con fervor esta plegaria. Amén.
Ellas están y han venido a mí con sufrimiento, con dolor, con varios problemas, buscando una palabra de consuelo y la fuerza de la oración para que los ayude en lo que les pasa. Pero que nunca me olvide: Eres Tú "el Hacedor", y sin Tí nada es posible. Sabes bien que mi corazón aún es indiferente y todavía no alberga la caridad que Tú pretendes que comparta con los hermanos que pones en mi camino. No me he consolidado como un verdadero instrumento en tus manos. Sin embargo, tú te vales de mí y a pesar de ello, sé bien que muchas veces te he defraudado. Perdón y ten compasión de mí, que soy un hombre pecador.
Señor, me he dado cuenta que no los amo lo suficiente. Ellos aparecen, vienen, hablan, están ahí, me muestran su lacerante sufrimiento y se van, regresan, esperando de mí un apoyo, un consuelo, quizás una simple y pequeña palabra. Pero soy consciente que los olvido fácilmente, porque todavía no los amo, ni me importa como debiera que son seres que necesitan ser comprendidos y escuchados en un tiempo preciso y continuo, debiendo elevar constantemente por ellos una oración confiada y perseverante.
No siento un amor intenso en mis venas para que su dolor y preocupación, sean también los míos. No he despertado para ser verdaderamente receptivo a su problemática. Es como si su dolor pasara al costado de mi camino. No he logrado un verdadero compromiso cristiano debido a mi resistencia, dureza e indiferencia. Su dolor me impacta en el momento pero luego se va diluyendo hasta el olvido.
Además, sabes que soy muy limitado en mis propios conocimientos para aprehender la trama de sus vidas. Me veo a mi mismo, trabajando sin Tí y confiando solamente en lo que yo pueda dar a pesar de mi ignorancia. Es como que no creyera en tu intervención, como que actuara yo sólo y a ti no te tuviera en cuenta. He tenido varias veces esa sensación. Aún me domina el orgullo y la suficiencia que a su vez no tienen ningún fundamento. Tú lo tienes bien presente. En el fondo, presiento que no creo ni tengo fe profunda a la fidelidad de tu poder omnipotente. He caído Señor en la cuenta que sólo no puedo nada y que no me queda nada más que la súplica. Entonces, guárdame también de la soberbia y que nunca instale en mí su dominio.
Por favor, Señor, quiero cambiar radicalmente y te pido con mucha fuerza y convicción esta gracia: conviérteme y transfórmame!!! Lo necesito cuanto antes. Haz entonces que pueda conmoverme, que los tenga mucho más en mi presencia y que pida y ore por ellos con sensibilidad y deseo, día a día, momento a momento.
Como mi corazón está duro y no oye tu sonido y a su vez mi inteligencia no es capaz de "ver" ni de "entender" lo que ellos verdaderamente tienen y como ayudarlos, te pido:
Dame la luz y la presencia del ESPIRITU SANTO.
Dame tus dones. Haz que ellos se instalen en mi corazón y en especial en mi mirada, para que también ella sea bien transparente y les devuelva por tu gracia un poquito de tu amor.
Dame los dones de sabiduría y entendimiento para que pueda saber y comprender con detenimiento, el camino y la forma para apoyarlos eficazmente.
Dame especialmente el don del buen consejo, para que mis palabras sean inspiradas por Tí, gobernadas solamente por la fuerza de lo alto y transmitidas con valor y gentileza a quien las necesite.
Dame el don de fortaleza, para sentirme seguro y disponer de una actitud firme y tierna a la vez.
Dame el don de ciencia, para que mis actitudes estén solamente al servicio de la verdad de tu sabiduría.
Dame el don de piedad, para que ore intensamente y todos los días, por ellos, por su salud y por su mejoría.
Dame el don de tu temor para que no me olvide de la humildad y la generosidad que siempre debo tener.
Señor, sopla la potencia del Espíritu Santo. Envíalo, mándalo, hazlo visible con su misteriosa intervención. Que sienta que está presente, que le pueda descubrir, que me deje guiar exclusivamente por él. Que confíe ciegamente en El. Amén.
Ven Espíritu Santo, ¡sánanos, sánanos y sánanos! Que veamos tus signos y milagros. Pon tu verdad y tu luz en cada uno de nuestros corazones.
Sáname y conviérteme, hazme un pequeño instrumento para que tu misericordia me haga descubrir en los otros a Cristo sufriente. Señor, despliega el poder de tu Espíritu en cada una de estas personas:
En mis familiares y amigos, en todas las personas que me rodean y en aquellas que vendrán, silenciosamente, cuya pena, dolor y necesidad, toquen mi corazón y así nazca y te dirija una oración profunda de consuelo y de paz. Señor, ayúdalos, compréndelos, interviene en ellos, en sus vidas, en sus necesidades, ahora Señor. Vuelca con muchísimo amor, tu poder de sanación y acompáñalos en estos momentos. Extiende tu bondadosa y poderosa mano para que reciban tu ayuda y protección. Amén Señor.
Danos tu Espíritu , regálanos el misterio de tu presencia resucitada, actúa, interviene, realiza prodigios y milagros, hoy Señor, aquí y ahora, en todo lo que te pido, porque sin Ti nada es posible, nada se puede, nada se logra, todo es vacío y efímero. Que el Espíritu Santo Paráclito, descienda con su luz, para que desaparezca todo aquello que causa el dolor, la separación y la enfermedad. Señor, vuelve tu mirada hacia nosotros, que necesitamos de ti.
Despiértanos, que sepamos descubrir tu rostro sufriente en el prójimo solitario y desamparado, y que aprendamos a amarlo con tu dulce misericordia. Que crezcamos en el amor, en la paciencia, en el respeto y en la confianza. Señor, sana, Señor, cicatriza, Señor, libera. Asiste en este preciso momento, a todas las personas que me encomendaste, a través de la potencia infinita y maravillosa de tu Espíritu Consolador. Que mis palabras sean tus Palabras y que sólo a través de tu luz fulgurante sea nada más que un humilde y sencillo instrumento para llegar al corazón y a la mente de los demás... siendo Tú y solamente Tú glorificado y alabado. Señor obra milagros y prodigios para que las personas que te encomiendo se curen, te encuentren a Tí y crean en Ti, hoy y siempre. Amén.
Señor, tu corazón es magnánimo y muy enorme para contener a todos los sedientos y dejas permanentemente un espacio de caridad que nunca se colmará. En cambio yo soy muy olvidadizo y poco generoso. Aunque no sea necesario decírtelo: por favor tenlos presente, siempre, aunque pase el tiempo, aunque no vuelva a saber de ellos, aunque no los conozca. Cúbrelos con el manto de tu Espíritu y susúrrales al oído tu palabra de Verdad. Que puedan acudir a Tí, mirando al cielo en los momentos más difíciles y además perciban tu Respuesta para saberse escuchados y a tu lado. Cuídalos! Gracias. Madre, tu dulce mirada me dice que en tu corazón traspasado por el dolor, florecerán las rosas de tu jardín, donde acaso tu guardas y cuidas como el más preciado tesoro los sufrimientos de todas las personas. En tí también depositamos nuestra filial confianza porque sabemos que eres nuestra Madre que nos cobija y ampara y la gran Mediadora ante tu Hijo de nuestras imperiosas necesidades. Sea permanente tu presencia a través de tu inmenso corazón inmaculado. Amén.
Que el Señor y la Santisima Virgen derramen sobre ti y sobre todos aquellos a quienes tu recuerdes, abundantisimas bendiciones de Sanacion, fe, humildad y caridad.
martes, 17 de diciembre de 2013
Que el Señor
derrame el rocío de su Espíritu en tu corazón,
te proteja a la sombra de sus alas y te de su paz,
te libere de todo mal y te tome de su mano para acompañarte en tu camino,
abra tus ojos para que lo reconozcas en quien está sufriendo,
ensanche tu corazón para que puedas albergar el dolor ajeno,
te conceda el don de la oración continua para que vivas en su presencia y en su gracia.
Que el Señor
seque tus lágrimas cuando la pena se apodere de tí y te consuele con su infinita Misericordia,
calme tu ansiedad e incertidumbre cuando aparentemente no encuentres ninguna solución,
te de confianza, fortaleza y firmeza para la decisión que debas tomar,
silencie momentáneamente tus ideas y proyectos para escuchar la voz de los que te rodean,
haga de tu corazón un lugar de encuentro para que quien se acerque a tí calme su sed,
te conceda una mirada luminosa para que lo descubras en tí y a tu alrededor.
Que el Señor
asista, proteja y cuide en todo momento a tus seres queridos,
cure la dolencia y enfermedad de las personas a quienes amas y les envíe su poderosa sanación,
escuche tu plegaria y tu clamor para que tu preocupación atraviese las nubes y toque tiernamente su amoroso corazón,
te responda en lo hoy que le pides,
quite de tu ser las dudas, los miedos y todo aquello que te impide avanzar en el misterio de la fe,
te sorprenda con su Palabra para que a través de su Sabiduría puedas hallar lo que buscas.
Que el Señor
esté siempre a tu lado,
te sonría,
te de su amor,
te sostenga,
te fortalezca,
recompense tus actos de caridad y generosidad y la mano que puedas tender,
y te susurre al oído de que "todo es posible", pero siempre y cuando te abandones en EL y silenciosamente digas el SI, que pronunció María, su Madre, la Santísima Virgen.
derrame el rocío de su Espíritu en tu corazón,
te proteja a la sombra de sus alas y te de su paz,
te libere de todo mal y te tome de su mano para acompañarte en tu camino,
abra tus ojos para que lo reconozcas en quien está sufriendo,
ensanche tu corazón para que puedas albergar el dolor ajeno,
te conceda el don de la oración continua para que vivas en su presencia y en su gracia.
Que el Señor
seque tus lágrimas cuando la pena se apodere de tí y te consuele con su infinita Misericordia,
calme tu ansiedad e incertidumbre cuando aparentemente no encuentres ninguna solución,
te de confianza, fortaleza y firmeza para la decisión que debas tomar,
silencie momentáneamente tus ideas y proyectos para escuchar la voz de los que te rodean,
haga de tu corazón un lugar de encuentro para que quien se acerque a tí calme su sed,
te conceda una mirada luminosa para que lo descubras en tí y a tu alrededor.
Que el Señor
asista, proteja y cuide en todo momento a tus seres queridos,
cure la dolencia y enfermedad de las personas a quienes amas y les envíe su poderosa sanación,
escuche tu plegaria y tu clamor para que tu preocupación atraviese las nubes y toque tiernamente su amoroso corazón,
te responda en lo hoy que le pides,
quite de tu ser las dudas, los miedos y todo aquello que te impide avanzar en el misterio de la fe,
te sorprenda con su Palabra para que a través de su Sabiduría puedas hallar lo que buscas.
Que el Señor
esté siempre a tu lado,
te sonría,
te de su amor,
te sostenga,
te fortalezca,
recompense tus actos de caridad y generosidad y la mano que puedas tender,
y te susurre al oído de que "todo es posible", pero siempre y cuando te abandones en EL y silenciosamente digas el SI, que pronunció María, su Madre, la Santísima Virgen.
domingo, 30 de diciembre de 2012
Pido a Dios que esta oración llegue a las entrañas de los corazones de cada uno/a de ustedes.
Busco Tu rostro (San Anselmo de Canterbury)
Deja un momento tus ocupaciones habituales, hombre insignificante.
Entra un instante en ti mismo, apartándote del tumulto de tus pensamientos.
Arroja lejos de ti las preocupaciones agobiantes y aparta de ti las inquietudes que te oprimen.
Reposa en Dios un momento.
Descansa siquiera un momento en Él.
Entra en lo más profundo de tu alma.
Aparta de ti todo, excepto a Dios y todo lo que pueda ayudarte a alcanzarlo.
Cierra la puerta de tu habitación y búscalo en el silencio.
Di con todas tus fuerzas, di al Señor:
“Busco Tu rostro. Tu rostro busco, Señor”.
Y ahora, Señor y Dios mío, enséñame dónde y cómo tengo que buscarte, dónde y cómo Te encontraré.
Si no estás en mí, Señor, si estás ausente, ¿dónde Te buscaré?
Si estás en todas partes, ¿por qué no Te veo aquí presente?
Es cierto que Tú habitas en una luz inaccesible, pero ¿dónde está esa luz que no se extingue?
¿Cómo me aproximaré a ella?
¿Quién me guiará y me introducirá en esa luz para que en ella Te contemple?
¿Bajo qué signos, bajo qué aspectos Te buscaré?
Nunca Te he visto, Señor y Dios mío.
No conozco Tu rostro.
Dios Altísimo, ¿qué hará este desterrado lejos de Ti?
¿Qué hará este servidor Tuyo sediento de Tu amor, que se encuentra alejado de Ti?
Desea verte y Tu rostro está muy lejos de él.
Anhela acercarse a Ti y no puede acceder a Tu morada.
Anda en deseos de encontrarte e ignora dónde vives.
No suspira más que por Ti y jamás ha visto Tu rostro.
Señor, Tú eres mi Dios, Tú eres mi Señor y nunca Te he visto.
Tú me creaste y me redimiste, Tú me has dado todos los bienes que poseo y aún no Te conozco.
He sido creado para verte y todavía no he podido alcanzar el fin para el cual fui creado.
Y Tú, Señor, escúchanos, ilumínanos, muéstrate a nosotros.
Colma nuestros deseos y seremos felices.
Sin Ti todo es hastío y tristeza.
Ten piedad de nuestros trabajos y de los esfuerzos que hacemos por llegar hasta Ti, ya que sin Ti nada podemos.
Enséñanos a buscarte.
Muéstrame Tu rostro, porque si Tú no me lo enseñas no puedo buscarte.
Te buscaré deseándote.
Te desearé buscándote.
Amándote, Te encontraré.
Encontrándote, Te amaré.
Busco Tu rostro (San Anselmo de Canterbury)
Deja un momento tus ocupaciones habituales, hombre insignificante.
Entra un instante en ti mismo, apartándote del tumulto de tus pensamientos.
Arroja lejos de ti las preocupaciones agobiantes y aparta de ti las inquietudes que te oprimen.
Reposa en Dios un momento.
Descansa siquiera un momento en Él.
Entra en lo más profundo de tu alma.
Aparta de ti todo, excepto a Dios y todo lo que pueda ayudarte a alcanzarlo.
Cierra la puerta de tu habitación y búscalo en el silencio.
Di con todas tus fuerzas, di al Señor:
“Busco Tu rostro. Tu rostro busco, Señor”.
Y ahora, Señor y Dios mío, enséñame dónde y cómo tengo que buscarte, dónde y cómo Te encontraré.
Si no estás en mí, Señor, si estás ausente, ¿dónde Te buscaré?
Si estás en todas partes, ¿por qué no Te veo aquí presente?
Es cierto que Tú habitas en una luz inaccesible, pero ¿dónde está esa luz que no se extingue?
¿Cómo me aproximaré a ella?
¿Quién me guiará y me introducirá en esa luz para que en ella Te contemple?
¿Bajo qué signos, bajo qué aspectos Te buscaré?
Nunca Te he visto, Señor y Dios mío.
No conozco Tu rostro.
Dios Altísimo, ¿qué hará este desterrado lejos de Ti?
¿Qué hará este servidor Tuyo sediento de Tu amor, que se encuentra alejado de Ti?
Desea verte y Tu rostro está muy lejos de él.
Anhela acercarse a Ti y no puede acceder a Tu morada.
Anda en deseos de encontrarte e ignora dónde vives.
No suspira más que por Ti y jamás ha visto Tu rostro.
Señor, Tú eres mi Dios, Tú eres mi Señor y nunca Te he visto.
Tú me creaste y me redimiste, Tú me has dado todos los bienes que poseo y aún no Te conozco.
He sido creado para verte y todavía no he podido alcanzar el fin para el cual fui creado.
Y Tú, Señor, escúchanos, ilumínanos, muéstrate a nosotros.
Colma nuestros deseos y seremos felices.
Sin Ti todo es hastío y tristeza.
Ten piedad de nuestros trabajos y de los esfuerzos que hacemos por llegar hasta Ti, ya que sin Ti nada podemos.
Enséñanos a buscarte.
Muéstrame Tu rostro, porque si Tú no me lo enseñas no puedo buscarte.
Te buscaré deseándote.
Te desearé buscándote.
Amándote, Te encontraré.
Encontrándote, Te amaré.
martes, 31 de julio de 2012
Soplo
Señor, hazme humilde, que no me olvide que todo viene de Tí. A veces siento que no puedo responder a las necesidades de las personas y me parece que me veo desbordado y que es poco lo que yo puedo dar. Y creo que es así, porque por sí solo no puedo dar nada de nada. Sin embargo, si hay algún éxito, increíblemente me lo adjudico en forma socarrona, lo gozo y me creo algo sin serlo. Que no me olvide... Hoy reconozco la importancia de la oración continua, siempre, a cada minuto porque solo Tu con tus dones nos permites dar respuesta adecuada a lo que tenemos que resolver. Señor, dame la gracia del convencimiento que debo rezar con perseverancia y confiar en tu poder y en tu asistencia. Que no decaiga nunca, que cada día me estimules más a aspirar a un segundo de tu gracia inigualable. Envía al Paráclito, al Defensor y al que asiste, al que ve en lo secreto, al que descubre lo más recóndito, al que construye la Paz, al que interviene en el momento menos pensado, al que ve todo y no se le escapa nada. Envíalo, Señor. ¿ Que podemos saber de los demás y lo que le debemos decir? ¿Cómo puede tener fuerza y eficacia nuestra palabra ? ¿ Que es lo que necesita esa persona ? ¿ Cómo podemos ayudar a que alguien pueda cambiar su forma de ser y de pensar cuando nos parece que eso resultaría prácticamente imposible por los hechos...? ¿ Que es nuestra palabra, sino mediadora de contenidos egoístas, caprichosos y muchas veces hasta inadecuados e impertinentes ? Señor mira nuestra limitación por todas partes. Nos impide redimensionar y enriquecer lo estrictamente humano y el vínculo y el encuentro con los demás, a veces, se va empobreciendo y se vuelve infructuoso. Hoy, ante cada experiencia que me pueda venir te pido: Que me vuelvas humilde y que me recuerdes que debo gritarte para pedir siempre tu auxilio divino, y esperar con paciencia y confianza el desarrollo y solución de cualquier obstáculo. No dejes que mi orgullo y vanidad me hagan creer que algo viene de mí. Señor, que sea solo sarmiento que dependa en todo de Ti, la verdadera Vid. Y que me vengan al corazón tus palabras para no envanecerme: Y cuando hayan hecho todo lo que tenían que hacer, digan: somos siervos inútiles que no hacíamos falta. Necesito de tu Mirada misericordiosa para que cada día compruebe que con cada persona con quien me encuentro Tu estás siempre interviniendo y estás obrando entre los dos para que la Verdad salga a luz. Te pido que esto lo pueda ver en carne propia esperando ese milagro cotidiano, esa intervención divina que da certeza, que convence, que nos maravilla y que nos hace creer y cambiar. Entonces, solo El, Señor, el espíritu de la verdad puede acompañarnos en esta aventura. El viene con sus dones valiosos y yo creo que más que nada viene con Tu Palabra, ahí con la palabra justa en el momento preciso. No lo sentimos, no sabemos donde está, no lo podemos ver con los ojos, pero sabemos que está, tú, lo prometiste. Necesitamos la gracia de depender del espíritu santo si queremos vivir en armonía y en lágrimas de gozo. Señor, que tu mano poderosa y tierna, derrame en respuesta a nuestro grito diario, la santidad y la verdad del espíritu santo. Ven, no te escondas. Golpea suavemente nuestra angustia. Pasa y hazla desaparecer. Instálate Tú, con tu alegría y con tu fuerza, ¿ sabes porqué ? Porque a veces si tú estás podemos derramar las lágrimas de alegría más hermosas que un ser humano pueda gozar y disfrutar. Que no lo olvide: no se puede comparar ese segundo con ninguna otra experiencia humana por más gratificante que parezca.
Sabiduría
Señor, antes de escribir, te pido que tu Espíritu me envíe el don de sabiduría para que tus palabras se plasmen en estas líneas. Solo tu verdad es capaz de escribir lo que nosotros no podemos, justamente porque nos falta este don y sobremanera hay que pedírtelo con insistencia.
Señor, algo que leí decía que el principio de la sabiduría es tener necesidad de Ti. Si nos creemos sabios, no te necesitamos y te dejamos a un costado.
Nuestro orgullo, que es muy engañoso y dominante nos hace creer que nuestros logros surgen de nuestra inteligencia, de nuestra capacidad, cuando la verdadera humildad es más que nada reconocer que todo lo bueno viene de Tí.
El misterio de tu espíritu a veces, cuando estamos disponibles y abiertos a tu soplo, se instala y gobierna nuestras palabras y las decisiones que debemos tomar en cualquier circunstancia. Yo me pregunto y trato de pensar como salen nuestras palabras... tengo que hablarle a alguien, a una persona que está necesitando de una palabra adecuada... Que increible proceso debe sucederse para que salgan tal o cuales palabras y no otras. Si está la sabiduría, Ella se encarga en el misterio más total de unirlas y seleccionarlas para que se verbalicen de la forma más clara y convincente y así ayudar a quien las está esperando.
Regálanos entonces, la necesidad de la súplica, del pedido, de la oración con fuerza para que Ella venga en nuestro auxilio. Reconozco que no lo hago todos los días y no me abandono al despertar a la súplica fervorosa para que yo sea digno de recibir la fuente sabia y transparente que el Espíritu regala en la gratuidad de su don.
Si todavía no siento necesidad es porque sigo siendo orgulloso y verdaderamente ignorante. Pero sé que tampoco pido porque no tengo resuelto el gran problema: LA CONFIANZA Y EL ABANDONO.
Siento que no está desarrollada en mi ser la confianza y la fe en Tí que todo lo puedes. A veces, como no puedo ver ni tocar, me digo que todo esto es una locura, que no existe nada y parece que estoy viviendo un gran vacío. ¿señor, como entonces adquirir la confianza, base de la sabiduría?
Mi corazón pareciera que no registra esa sensación de seguridad y confianza en tu poder. Dudo, vacilo, pregunto, miro indirectamente y estoy anclado en la depresión y en la desesperanza.
Señor ¿cuando tendré esa certeza maravillosa en mi corazón de lo que significa abandonarme en tus brazos ? Sé que no lo lograré por mi mismo, sino solamente a través de la súplica y de la gracia. Que tu espíritu, en su sabia ternura, penetre la roca de mi corazón y de a poquito me haga sentir que estoy viviendo la tranquilidad de estar permanentemente en tus manos y en tu cuidado.
Señor, mano de misericordia y de bondad, escúchame: Hoy dirijo esta súplica ferviente para pedirte que me regales la confianza, que no decaiga nunca para que cada día cuando lo empiezo recurra a Ti y la sabiduría sea mi compañera en cada acto y palabra que pueda decir. Regálame la confianza, ya que confiar solamente en Tí es la verdadera sabiduría, que nos hará audaces y nada temerosos para enfrentar los acontecimientos de cada día, que son muchos y difíciles.
Sensibilízame en el deseo de aprender a ser sabio para tener algo que podré volcar a los demás y enderezar correctamente mi propia vida. Adviérteme a través de pequeños signos la senda de tu Voluntad, para que desarrolle un espíritu sobrenatural y continúe pidiendo, suplicando y gritando:Señor, envía cada mañana al levantarnos el don de la sabiduría. Renueva nuestro corazón con la gracia de la confianza.
Remembranza
Te acuerdas Señor, de aquel momento sublime cuando decidí decirte: SI.
Vivía enamorado de Ti, rezaba diariamente, oraba sin cesar, estaba continuamente en diálogo contigo y vivía contento y muy feliz.
Atendía a todos los que me requerían, siempre tenía una palabra de aliento y esperanza para los pobres de espíritu, hacía tal novena, ofrecía muchos Rosarios a la Virgen, miraba permanentemente hacia el cielo para trabajar bien en la tierra. Que momentos ...
Durante algunas semanas misionaba en aquel pueblo, volvía y preparaba la Fiesta de Nuestra Señora, la Iglesia estaba adornada de multicolores flores y el cansancio no se hacía ver.
Confesaba con gusto y me preparaba varias horas para que la Misa fuera el momento más sublime de encuentro con tu santísimo cuerpo y tu santísima sangre. Pero, el tiempo ha pasado.
Hoy, ya no es así.
No está aquella chispa que inundaba mi vida y me estimulaba con audacia a buscarte. No tengo el espíritu de oración profunda que bendecía y gobernaba mis comportamientos y proyectos. Hoy casi no tengo tiempo. Estoy sumido en un mar de actividades, ando de aquí para allá y a veces ni me acuerdo de Ti.
La rutina se ha instalado en mí y me siento desmotivado. Me vienen a la cabeza dudas, cosas que no hice y me pregunto porqué no las hice y la carne se ha despertado y afila punzante cuando estoy desprevenido.
Hoy estoy solo, sentado a la sombra de una tenue luz. Me siento cansado, desvitalizado, sin ideas y hasta preguntándome: ¿para qué?
¿qué me ha pasado Señor?
No temas!!! Te entiendo y te comprendo. No dejé de estar un segundo a tu lado. Es más, dejé pasar esos momentos y no intervine, para que hoy, me contaras tu preocupación y volvieras a desearme con más intensidad.
Estoy aquí, sentado contigo en la otra silla, escuhándote y amándote.
Pregúntame!!! Si no hay palabras recogeré con ternura tus lágrimas. Ya me dicen mucho.
No estás viejo, ni cansado, simplemente estás dormido, pero la semillita, aquella que te regalé, en -tu gran día- está en lo más íntimo de tu corazón, prendida y fulgurante.
Siempre hay tiempo para volver a comenzar, siempre hay un momento especial para recobrar la gracia perdida, siempre habrá necesidades y almas sedientas de mi AMOR.
Todavía te queda mucho por delante. Dime: ¿qué quieres que haga por tí? En un día puedes hacer todavía mucho más de lo que no hiciste en años.
¿quieres volver a empezar?
Ora, ora y ora.
Estoy en tí. Déjame tomar tu mano y elevemos juntos lo que el Padre está esperando:
Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre, venga tu reino, hágase tu voluntad así en la tierra como en el cielo, danos hoy nuestro pan de cada día, perdona nuestras ofensas así como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden y no nos dejes caer en tentación y líbranos del mal, amén.
¿cuento contigo?
Presencia
Señor, envía tu Espíritu: que nos santifique y haga de nosotros instrumentos dóciles al servicio de los demás. Cuando venga la duda y nos preguntemos ¿que es esto? sopla tu espirítu.
Cuando estemos solos y nos falte la motivación suficiente para seguir perseverando, envía con fuerza tu espíritu.
Cuando no tengamos voluntad de orar y el esfuerzo decaiga, sopla tu espíritu.
En los días que no podemos estar contigo y el tiempo pasa sin que Tu pases por nosotros, abre la puerta y envía de la Sombra la dulce claridad y compañía de Aquel que realmente es espíritu y verdad.
En los días que más quiero tu luz y no aparece la presencia de tu Amor, levántanos la mirada para esperar y gritar: ven espíritu santo, ven, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor.
En los momentos que me detenga y desatienda las llamadas de los demás, te pido Señor, que la luz y el susurro de tu Espíritu me despierten; concédeme pues, el hablar para que las emociones salgan puras y transparentes, y un mirar que haga visible la dulzura de tu Misericordia, de manera que pueda brindar un servicio cálido y desinteresado a quien lo necesite.
Gracias por la estrella que está debajo de nuestro corazón, siempre a la sombra y llenando un espacio vital. Gracias por esa mujer de fuego que enciende la leña al soplo del que no tiene momento de llegada. Gracias por la Virgen, Señor, porque nos hace estremecer, orando en el Espíritu con su único deseo de que Tú y yo nos encontremos.
Indiferencia
Señor, me he vuelto indiferente. Te lo quiero confesar. Hoy, el recuerdo de tu Palabra me ha hecho meditar y he quedado muy apesadumbrado por la esterilidad de mi respuesta cotidiana.
Estoy muy ocupado en actividades exclusivamente humanas y la ambición de poder y prestigio me han hecho prisionero de mí mismo.
Que lejos estoy de dejarme impregnar e invadir por la gracia sobrenatural que haga que mi ser y mis conductas, signifiquen para los demás un reflejo de tu rostro.
¡Me he instalado en la indiferencia!
Señor, deseo recordar tus palabras en la íntimidad de una plegaria, para que el Espíritu Santo me despierte y transforme mi pétreo corazón.
No quiero perderme en las palabras y en las intenciones, sino que tu Palabra de verdad comience a limpiar las resistencias que me impiden recibirla y vivirla.
Espíritu Santo: sopla tu DON, despiértanos:
"Vine a llamar a los pecadores para confundir a los sabios. Amame por encima de todas las cosas. Soy tu maestro, tu estrella, tu ejemplo y tu confidente. Estoy en tu corazón.
Ama al prójimo como a ti mismo, socórrelo, aýudalo siempre. Parte tu pan con el hambriento y viste a los desnudos. Práctica la limosna, escucha a los atribulados, a los pobres, a los solitarios... entonces amanecerá en ti una luz como la aurora y serás una antorcha dificil de apagar.
Haz el bien siempre sin mirar a quien. Persevera en el bien y tendrás tu recompensa. No des lugar al mal, porque los espíritus malignos siemprer están al acecho. Combátelos con la armadura de la fe. No dejes guiarte por la carne y sus concupiscencias, sus pasiones desordenadas, porque sus consecuencias son: lujurias, riñas, disputas, envidias, separaciones y rencores. Sigue al espíritu y encontraréis paz, paciencia, caridad, misericordia, mansedumbre y amor.
Velad y orad con persistencia, porque mucho puede la oración asidua del justo. Ten mucha confianza en Mí y confianza en conseguir todo lo que pidieres con fe, en la oración.
Si pecas, arrepiéntete con todo tu corazón, pídeme perdón, busca la penitencia y mi paz estará contigo. Por nada os desmayéis, la tribulación edifica, ejercita la paciencia, ésta prueba nuestra fe y la prueba engendra la esperanza que no quedará burlada, porque mi caridad ha sido derramada en tu corazón por el espíritu santo que te he dado. Si estáis tristes, orad y si estáis alegres, cantad salmos de alabanza porque yo me regocijo.
Para mí nada es imposible, todo el que crea no será confundido. Acuérdate: El reino de los cielos es semejante a un tesoro escondido en el campo, que si lo halla un hombre, lo encubre de nuevo y gozoso del hallazgo, va y vende todo cuanto tiene y compra aquel campo. Sin mí nada podéis hacer. No me puedes engañar. Lo que el hombre sembrare, eso recogerá.
Sed un verdadero templo de oración y te darás cuenta que soy la verdadera puerta. Alábame. Humíllate y serás ensalzado. Mantiene la caridad la cual es atadura de perfección y todo cuanto hagáis hacedlo en mi Nombre. No quiero holocaustos ni sacrificios, cumple la voluntad de mi Padre.
Dad siempre gracias por todo lo que recibes. Agrada al Padre haciendo el bien. Usa de la misericordia, de la humildad y del perdón. Calla a tiempo y tened prudencia, así serás honrado por todos.
No digan mentiras tus labios, no maldigas, no condenéis. Ama a tu enemigo y házle el bien. Vive en continua actitud de conversión para que me testimonies como el Resucitado.
Siempre y en todo momento, estoy contigo.
Necesito tu oración."
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Gratitud
¡Gratitud! Palabra que a veces la hacemos esperar. La dejamos olvidada, guardada, a los lejos... y nos cuesta expresarla con espontaneidad y sinceridad. La gratitud es volverse humilde para dar gracias a Dios que nos ha ayudado y ha hecho posible lo que nosotros no hubiéramos podido por sí mismos. Es la consideración en un momento del día que debería plasmar un estado afectivo de gozo y alegría por haber sido retribuidos por el misterio de la gracia.
Gratitud es el silencio y la mirada fuerte fija en Aquel que la está esperando. Es una actitud reverente de hacer presencia al Invisible, al que todo lo puede, al que nos asiste en los pequeños y decisivos detalles de la vida cotidiana.
La gratitud se ausenta cuando huele amor propio y orgullo. La vanidad la esfuma por completo y la arrogancia la destruye para no volver a renacer.
La descortesía provoca el olvido y nos enceguece para percibir las maravillas que el Señor nos regala durante el día. ¿Y si no vemos por esa tela de niebla que oscurece nuestra visión, que vamos a agradecer, entonces?
Señor, perdóname por los años de ingratitud y por el silencio egoísta que de alguna forma marca el atribuirme lo logrado.
Que vivencia triste siento hoy por desconocerte y no haberte dado las gracias en la cantidad grande de veces que interviniste sin que yo lo pudiera reconocer. Que ciego estaba !
Quisiera pedirte la gracia para que me despiertes y mañana me levante con otros ojos y un nuevo corazón. Que mi espíritu alabe y cante la grandiosidad de las cosas más insignificantes que se nos presenten, porque en todo está siempre tu mano.
Hoy, ahora me doy cuenta que estuviste firme y constante, en la palabra acertada, en la mirada suave y tierna que transmitió sin palabras tu parecer, en la decisión adecuada que estimulaste para que otro la tomara en el momento justo, en muchos momentos y en varias circunstancias... ¡Permanentemente estuvo tu silenciosa pero firme presencia, aunque no nos dimos cuenta.!
Que el Espíritu Santo día a día nos avive el recuerdo de tus maravillas. Perdona entonces nuesto olvido y acepta nuestra sincera gratitud.
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¡Señor, gracias por tu Misericordia!
A muchos santos les preguntaron en vida, cual era para ellos el aspecto más saliente de tí, Señor, por el cual se enamoraron. Es decir, con que gracia los heriste de Amor para así poder gritar: El Señor es...la hermana pobreza y el amor no es amado según Francisco de Asís o la Eucaristía, Confesión y la devoción ferviente a la Virgen, pilares de San Juan Bosco.
En estos días, Señor me he preguntado: ¿y que has sido tú para mí?
Yo respondería: MISERICORDIA. Porque cuando estuve caído por el pecado, me levantaste, porque cuando lejos y distante de tus caminos, me volviste a guiar, sin hacer preguntas, porque cuando enfermo, tu bondadosa mano me sanó...y cuántas y cuántas cosas, Señor. Aún yo no sabía que me estabas amando desde el vientre materno. Me perdonaste, recibí gozoso tu dulce amparo y empezaste a dar luz a mis sendas.
Me hablaste al oído y al corazón suavemente y nunca te detuviste. Me tomaste como a tu hijo amado y me abriste los ojos para que despertara. Y cuando creí que te habías ido, merodeabas mi puerta y tú cristalina mirada imponía palabras: ¡Aquí estoy!
Siento así tu Misericordia Señor, recibe entonces mi gratitud, porque todo es gracia, todo es don, todo es gratuidad, todo se recibe y no hay palabra que abarque la dimensión infinita de tu presencia indescriptible.
Pero estas cosas maravillosas, no fueron las que realmente me cautivaron, porque falta una pequeña palabra, que ella sí, por sí misma termina por materializar la profundidad de tu amor misericordioso: "perdón". Cuando el pecado pudo instalarse y no era capaz de levantar los ojos, justo ahí en ese instante, inexplicable e inesperadamente, tú apareciste en un signo, en una caricia de amor y de ternura y me susurraste: ¿donde tu falta? ¿donde tu falta? No la recuerdo!
Sabes Señor, que rompía en sollozos y una alegría inmensa inundaba mi corazón. Sentí ahí la grandiosidad de tu misericordia: amar a pesar de... amar por encima de todo...amar olvidando y perdonando, soportando todo, amar cuando es la única oportunidad donde el amor tiene lugar, para que sea verdadero AMOR cristiano.
Tu Misericordia me cautivó, Señor y me instruyó.
Sea entonces mi gratitud y mi alabanza, por tu don, por tu gracia y por tu ESPIRITU.
Gozo
Los caminos de Dios son únicos e imprevisibles. Tienen la característica de que se hacen esperar y están marcados por el silencio más profundo. Ya están delineados pero que misterioso que es Dios al darnos pocas pistas para saber por donde están. Pero están y solamente hay que saber esperar.
En este misterio de la Fe, Dios nos va regalando dos preciosas virtudes: la paciencia y la fidelidad. Paciencia para seguir caminando a pesar que no se sabe donde se pisa y hacia donde vamos. Y fidelidad por esperarlo y por la certeza que en el momento menos pensado se abre un surco de claridad y con el sello de su "respuesta".
Mientras, si no estamos lo suficiente fortificados nos invade la incertidumbre y la ansiedad y en la medida que éstas aumentan más Dios hace silencio porque le estamos diciendo que no! que no creemos en su camino, que no sabermos esperar pacientemente, que no confiamos en su divina providencia, que somos débiles por carecer de los ojos fijos en Aquel que todo lo puede.
Señor, danos la gracia para que nuestros ojos miren hacia al cielo y te invoquemos, pidiéndote lo único que nos falta: ¡el gozo de la presencia del espíritu santo en nuestro corazón!
Cuando las fuerzas se debilitan y la voluntad comienza a marchitarse, Tú deseas fervientemente que gritemos tu asistencia para venir en nuestra ayuda y desplegar tu santificadora Sombra, la misma que cubrió a María en Nazaret, tu Madre, para engrendrarte con júbilo y alegría.
Señor, sé que estás atento a nuestros más mínimos deseos; entonces atiende esta súplica y esta gracia que te pedimos: Envía tu espíritu!
Que El con su energía y su fuerza arrolladora penetre la piel de nuestro cuerpo para llegar al corazón y bombee torrentes divinos de adrenalina y así saber que tu presencia nos transforma en la medida que recibimos tu AMOR.
Señor, envíalo cuanto antes, ahora. Sabés que lo estamos esperando porque El viene sin tardanza. Ven espíritu santo, ven, santifícanos y gozaremos de unos instantes de alegría que no tienen comparación.
Ven, esperamos todo de Tí. Ven.
Nada sin tu asistencia.
Egoismo
A veces nuestras preocupaciones nos desorganizan internamente y no vemos más allá de lo que pensamos y sentimos subjetivamente en ese momento.
Nos domina el orgullo porque confiamos en nuestras soluciones y puntos de vista personales.
Sin embargo EL, siempre está presente y sólo espera un grito y una súplica sincera para correr en nuestro socorro.
Gran drama del hombre, tener que dejar momentáneamente la solución y esperar... Todo se dilucidaría si en ese instante decisivo decidimos detenernos y... gritar.
El nos respondería: Aquí, estoy. ¿qué necesitas? Yo obraré por ti, abandónate, renuncia y deja. Yo puedo ver lo que tú no eres capaz, hacer lo que a ti te parece prácticamente imposible y cambiar en un soplo cualquier situación.
Escucha, atiende, siéntate un poco, respira y mira hacia lo alto.
Yo estoy contigo siempre para ayudarte y ampararte.
Déjame a mí, córrete a un lado, ten plena confianza en lo que puedo hacer por tí. No te defraudaré.
Ven entonces Espíritu Santo, envía tu poder y tu fuerza y seremos salvos. Ven y hazte entender. Envía a nuestros oídos suaves y delicadas sugerencias.
Deja una marca indeleble en tu paso. Ven y santifícanos.
Dolor
Hoy Señor, en la soledad de mi dolor, brota de lo más profundo de mi corazón, un grito de súplica hacia Tí.
Tú sabes todo Señor, tú conoces el antes, el durante y el después. Conoces las circunstancias tan especiales que me afligen, el miedo, el temor, la incertidumbre, la desesperanza, todo eso que Tú bien sabes que está embargando mucho mi corazón.
Hoy Señor, miro a los cielos en busca de tu tierna mirada para que me ayudes, porque creo y siento que tu Misericordia es grande, muy grande.
Sabes que me pregunto con insistencia: ¿qué debo hacer? ¿qué decisión debo tomar? ¿habrá solución? ¿se producirá un milagro?... Son muchas las preguntas pero no puedo percibir con claridad la respuesta que tanto ansío y espero.
Señor, en tu infinito Amor, envíame el poder y la luz de tu Espíritu.
Te ofrezco el silencio de mis ruidos internos, mi ansiedad, mi desasosiego y en profunda calma me abandono en tus manos. Te pido la gracia de estar receptivo a los signos del Espíritu, para que así pueda comprender y aceptar tu Voluntad, que allane y limpie el camino de los obstáculos que en este tiempo se me presentan de manera tan particular.
Que El me guíe, me ilumine y me llene de su paz.
Que me proteja, me sostenga y que no permita que mi mente y mi corazón, vacilen.
Ahora Señor, que estoy hablando contigo, ¡siento que tu Luz vendrá!
Padre, envíame y rocíame con el Amor de tu Espíritu.
Recibe mi sincera gratitud.
Discernimiento
EL BUEN ESPIRITU
Que hace:
Sólo Dios puede obrar directamente sobre el entendimiento, la voluntad y la sustancia del alma. No confundas esta consolación sin causa precedente, con los momentos en que luego reflexionas sobre ella.
Respeta nuestra responsabilidad y libre albedrío.
A los fervorosos da consolación y fortifica.
A los pecadores, les infunde remordimiento para la conversión.
A veces, se oculta, pero nunca se disfraza de mal espíritu. Retira las consolaciones sensibles, para purificar, enseñar, consolidar.
EL MAL ESPIRITU
Que hace:
Obra a cinco niveles: tentación, opresión, obsesión, posesión e infectación.
Pretende sojuzgar nuestra personalidad.
A los fervorosos intenta acobardarlos o envanecerlos.
A los tibios: apegos o tentaciones por sorpresa en puntos débiles.
A los pecadores los deja satisfechos con sus pecados.
A veces, se disfraza de "Angel de Luz", propone un buen comienzo para llegar a un mal fin.
EL BUEN ESPIRITU
Que dice:
Inspira ideas verdaderas, fructuosas, espirituales.
Fe en Cristo y sus enseñanzas. Adhesión a la Iglesia.
Humildad, docilidad, rectitud de intención.
Pureza, amor a la cruz cada día, perseverancia.
Inspira la Verdad.
EL MAL ESPIRITU
Que dice:
Inspira ideas falsas o huecas, mundanas.
Incredulidad, tentaciones contra la fe, superstición, rebeldía.
Vanidad, obstinación, intenciones torcidas.
Impureza, aversión a la Cruz de Cristo, inconstancia.
Sobre una inspiración divina, puede añadir un elemento malo: vanidad, exceso, inoportunidad.
EL BUEN ESPIRITU
Que deja:
Amor, tolerancia, benignidad, bondad.
Templanza, dominio de las pasiones, equilibrio, paciencia, perseverancia.
Gozo, paz, confianza en Dios.
Sencillez de corazón, apertura de alma.
Claridad, libertad interior.
Crecimiento, aunque pueden persistir hábitos anteriores o fragilidades accidentales.
Apertura para con los carismas de otros.
Remordimiento profundo por la falta cometida y con deseo de repararla.
Si no lo resistes, viene con paz.
La gracia mística suele ser una experiencia inconfundible, aunque después te pueden venir temores de haber sido engañado.
No recuerdes golosamente las visiones, perfumes, audiciones. Si son de Dios producen bien por el hecho mismo de llegar al alma, pero son ocasión de engaño si luego las andas saboreando.
EL MAL ESPIRITU
Que deja:
Intolerancia, rencor.
Excesos, queja, desaliento, turbación.
Amargura, desesperación, confianza en sí mismo o en ayudas terrenales.
Tinieblas o falsa luz, opresión, remordimiento, fanatismo, obstinación.
Declinación espiritual. Lo bueno puede venir del demonio cuando quita alguna cosa mejor, induce a hacerla mal o estorba el fruto interior.
Destrucción del Cuerpo de Cristo; éxitos aparentes.
Remordimiento que no se refiere tanto a la culpa cuanto al sonrojo de verte con ella; trae inquietud o desaliento.
En el momento de la ilusión suele haber inquietud, pero luego la obstinación añade seguridad.
Cuando descubres una serie de pensamientos engañosos, repiensa el proceso para descrubrir la táctica del diablo. Ora y suplica entonces el buen discernimiento.
Base bíblica:
Rom,7 15-25 8,1-28 1Cor, 2, 10-16 12, 1-31 14, 26-33 2Cor, 6,1-10 11,14 12,12 Gal, 5, 16-25 Ef, 5, 1-20 Tes, 5, 12-24 Hebr, 2, 1-4 Sgo 3,17 1Jn
Desesperación
Señor, para tí vivirá mi corazón y respirará mi alma. Tú me sanarás y me devolverás la vida, mi enfermedad se cambiará en salud. Tu has salvado mi alma de la fosa vacía; porque te echaste a la espalda todos mis pecados. (Is.38)
Yavé te asegura: en el momento oportuno te atenderé. (Is.49)
No tendrás que temer desgracia alguna, pues contigo está Yavé. No tengas ningún miedo, ni te tiemblen las manos. Yavé tu Dios, está en medio de tí como un héroe que salva, él saltará de gozo al verte a tí y te renovará su amor. (Sof.3)
En la oscuridad, momentos a veces de desesperación y desasosiego, el Señor permanece con la vela bien prendida de su Espíritu, alumbrando allí para seguir caminando y creyendo aún contra toda esperanza.
En la oscuridad, ruta temblorosa de miedos y ansiedades, el Señor permanece atento y nos da su mano para sentir su calma y cercanía.
En la oscuridad espacio de nubarrones y tormentas, el Señor permanece y deja filtrar tenuemente un rayito de su Luz que permite avizorar un firmamento más radiante en la lontananza de la espera.
En la oscuridad, tiempo imprevisto de duda e incerteza, el Señor permanece y se aproxima en un susurro: ten FE, nada es imposible.
La oscuridad es sólo un costado de las cosas, gira simplemente y la misma se irá disipando y ya quedará atrás, porque delante está El con su corazón palpitante y sus brazos bien abiertos de ternura y de bondad. Te repetirá incansablemente: ¿QUE PUEDO HACER POR TI?
Cree pues y confía plenamente en El! Llámalo!!! pequeños milagros harán que derrames quizás alguna gran lágrima...
Cruz
Hijo, heme aquí: en el madero del dolor. Cuando ya agonizaba, tus sufrimientos y angustias estaban en lo más hondo de mi corazón. Doliente, crucificado, herido por la lanza de la injusticia, cargué con los dolores de muchos, con tus propios dolores y los hice míos, muy míos. Por todos ellos, sabiendo del Amor de quien me fiaba, pude decir: SI! porque sin cruz no hay domingo de resurrección, sin cruz no hay redención, sin cruz no hay caridad, sin cruz no puedes avanzar hacia el Reino de los Cielos.
Hoy, yo puedo saber que tu dolor es lacerante e incomprensible, tú sabes que es así y no encontrarás respuesta ni explicación si continúas mirándolo solamente con ojos humanos.
Aunque tus fuerzas ya no puedan tolerarlo más, aunque estés abatido porque la impotencia abre las grietas de tus sentimientos más profundos, y aunque la rabia, el fastidio, el "basta" se confiesen hoy tus amigos para olvidarme, ten siempre presente que nada de ello escapa a mi Misericordia.
Ofrécemelos!!! Por más duros que sean, ofrécemelos y compartirás conmigo mi Pasión. Las enfermedades de tus seres más queridos, la soledad que invade tu existencia, el futuro sin horizonte, el trabajo que te falta, la incomprensión y el rechazo que padeces, tus sueños todavía irrealizables, tu desazón por la falta de sentido que día a día te acompaña, eso que te parece que no te puede suceder a tí, las separaciones, las pérdidas y tus frustaciones, la triste sensación de aquellos que te dicen: NO, todo, absolutamente todo lo que experimentes como dolor y sufrimiento, si lo pones de verdad y de corazón en Mí, alcanzará la corona de la redención y serás verdaderamente mi discípulo predilecto.
Cada dolor que lanzas hacia las nubes en tu grito desesperante, no se perderá ni caerá en el vacío. Aunque tú no lo puedas entender, acepta con gozo el maravilloso misterio sobrenatural, y entonces... una flor se abrirá, un corazón seguirá latiendo, una reconciliación tendrá lugar en un lugar recóndito, no se podrá interrumpir la vida de un hermoso niño por llegar, un llanto se convertirá en alegría, y se abrirán corazones que despertarán la caridad y la esperanza. Y lo más importante: Yo estaré en medio de ello, y así cuando me llamen: Yo les responderé y cuando me pidan: recibirán y cuando golpeen: una puerta se abrirá.
Hijo, no rechaces el sufrimiento. Hazlo carne y elévalo a los Cielos. Yo vendaré muchas heridas y sanaré al doliente!, déjalo en mis manos. Prepara el camino hacia la Eternidad, allí donde no habrá llanto, ni dolor ni crujir de dientes, allí donde me encontrarás cara a cara y donde tu gozo será completo y perenne. Mira las cosas con el ejemplo de la semilla que debe morir para que de fruto, entonces el dolor que puedas donar y ofrecer, arrancará un clavo de mi cruz y una espina de mi cabeza y este viernes santo que hoy te toca vivir, te lo prometo, será para siempre en tí domingo de resurrección. Vívelo, inténtalo y sé valiente! Confía en Mí, simplemente confía y espera. Vine para tí y te amo en plenitud! Todo lo tuyo lo hago mío y por tanto, te atenderé, pero pon de tu parte la oración. Reza, ora, y eleva plegarias sin cesar. Mi respuesta no se hará esperar.
Cómo me cuesta agradecer ! Entonces gracias Señor por la gracia que nos permite realizar en gozo lo que tenemos que hacer. Realmente ¿ si tu no estuvieras, que sería de nosotros ? Que podríamos hablar, decir, sentir sin Tí, sino estuviera la fuerza, la claridad, la coherencia de ese espíritu que todo lo hace bien. Señor, quiero manifestarte mi alegría porque estuviste y estás siempre que te necesito. Creo que el espíritu santo es tu mano derecha, es el soplo gratificante que da luz y verdad a nuestras palabras y hechos. Nada sin tí, Señor, nunca, absolutamente nada sin tí. No puedo expresar en palabras certeras lo que es la acción de tu espíritu en mí, cuando lo llamo y le pido con esfuerzo y a veces con perseverancia, su asistencia. El viene, él está, él hace acto de presencia, dulcifica la mirada, nos hace sentir canales e instrumentos y sentimos que solo fluyen palabras que no surgen de nosotros y ahí comprobamos la gracia. Pero Señor, soy desagradecido y lo sé y a veces no hago nada por superarlo y me quedo y exijo y espero y cuando él no llega para que aprenda la paciencia y la virtud, me pongo ansioso y parece que no tiene sentido mi vida y después me siento mal. Por favor, Señor, entiéndeme, ayúdame, dame fuerzas para creer y confiar y seguir a pesar de todos los obstáculos y situaciones que se me presenten. De mañana, parece que tengo que empezar a levantar una carga pesada y nunca lo hago con alegría por el solo hecho de ofrecértelo a Tí. Juego siempre a dos aguas, un paso aquí y otro que queda estancado y no desarrollo ese SI grandote que hace tiempo quisiera sentirlo en mi corazón. Estoy atado Señor, oprimido a veces, con esperas que se hacen interminables, esperas decisivas para cualquier persona y tu silencio me paraliza, me petrifica y me angustia. Guardo mucho como lo ves, sí, guardo egoístamente y siento que me es imposible cambiar en este sentido y a veces me aburro y quedo solo, esperando... Tengo momentos que no entiendo ni adonde estoy parado por más que sé con profundidad que Tu estás y me lo hacés ver continuamente, en el signo, en la palabra y en hecho más banal de la vida cotidiana. Pero lamentablemente no puedo expresar lo que realmente soy y siento y hacia donde voy, si es que voy a algún lugar porque no lo puedo avizorar en lo más mínimo. Señor, ¿qué quieres de mí? ¿Cuál es tu voluntad en mí? Sabes que hace tiempo que no puedo más y todavía, tengo temor ante tí y me falta en verdad la confianza y la fe ciega que solo las puede dar el AMOR, el amor que no tengo y que es renunciar y y dejarme llevar y CONFIAR. Hoy más que nunca, ya que hace mucho tiempo que no escribo con ganas y con lágrimas, te pido con todo el deseo la delicadeza y la compañía del espíritu santo. Solo él me podrá acompañar y hacerme sentir que estoy vivo, ahí, donde se presente y me espere. Derrama un poco de tu misericordia y más que nada tu ternura, la estoy necesitando. Escúchame y ten presente mi súplica. Que tu luz me siga fortificando y acompañándome en la búsqueda y en el deseo de saber y poder cumplir tu Voluntad. Gracias. El Evangelio dice que esta simiente es más pequeña
Cómo me cuesta agradecer ! Entonces gracias Señor por la gracia que nos permite realizar en gozo lo que tenemos que hacer. Realmente ¿ si tu no estuvieras, que sería de nosotros ? Que podríamos hablar, decir, sentir sin Tí, sino estuviera la fuerza, la claridad, la coherencia de ese espíritu que todo lo hace bien. Señor, quiero manifestarte mi alegría porque estuviste y estás siempre que te necesito. Creo que el espíritu santo es tu mano derecha, es el soplo gratificante que da luz y verdad a nuestras palabras y hechos. Nada sin tí, Señor, nunca, absolutamente nada sin tí. No puedo expresar en palabras certeras lo que es la acción de tu espíritu en mí, cuando lo llamo y le pido con esfuerzo y a veces con perseverancia, su asistencia. El viene, él está, él hace acto de presencia, dulcifica la mirada, nos hace sentir canales e instrumentos y sentimos que solo fluyen palabras que no surgen de nosotros y ahí comprobamos la gracia. Pero Señor, soy desagradecido y lo sé y a veces no hago nada por superarlo y me quedo y exijo y espero y cuando él no llega para que aprenda la paciencia y la virtud, me pongo ansioso y parece que no tiene sentido mi vida y después me siento mal. Por favor, Señor, entiéndeme, ayúdame, dame fuerzas para creer y confiar y seguir a pesar de todos los obstáculos y situaciones que se me presenten. De mañana, parece que tengo que empezar a levantar una carga pesada y nunca lo hago con alegría por el solo hecho de ofrecértelo a Tí. Juego siempre a dos aguas, un paso aquí y otro que queda estancado y no desarrollo ese SI grandote que hace tiempo quisiera sentirlo en mi corazón. Estoy atado Señor, oprimido a veces, con esperas que se hacen interminables, esperas decisivas para cualquier persona y tu silencio me paraliza, me petrifica y me angustia. Guardo mucho como lo ves, sí, guardo egoístamente y siento que me es imposible cambiar en este sentido y a veces me aburro y quedo solo, esperando... Tengo momentos que no entiendo ni adonde estoy parado por más que sé con profundidad que Tu estás y me lo hacés ver continuamente, en el signo, en la palabra y en hecho más banal de la vida cotidiana. Pero lamentablemente no puedo expresar lo que realmente soy y siento y hacia donde voy, si es que voy a algún lugar porque no lo puedo avizorar en lo más mínimo. Señor, ¿qué quieres de mí? ¿Cuál es tu voluntad en mí? Sabes que hace tiempo que no puedo más y todavía, tengo temor ante tí y me falta en verdad la confianza y la fe ciega que solo las puede dar el AMOR, el amor que no tengo y que es renunciar y y dejarme llevar y CONFIAR. Hoy más que nunca, ya que hace mucho tiempo que no escribo con ganas y con lágrimas, te pido con todo el deseo la delicadeza y la compañía del espíritu santo. Solo él me podrá acompañar y hacerme sentir que estoy vivo, ahí, donde se presente y me espere. Derrama un poco de tu misericordia y más que nada tu ternura, la estoy necesitando. Escúchame y ten presente mi súplica. Que tu luz me siga fortificando y acompañándome en la búsqueda y en el deseo de saber y poder cumplir tu Voluntad. Gracias. El Evangelio dice que esta simiente es más pequeña
Consuelo
Hijo, cree en mis palabras: Yo te consolaré. Te sostendré con mi dulce mano y afirmaré tus pasos.
Cuando sientas que todo está derrumbándose, cuando la desesperanza se abra camino en tu horizonte, cuando la oscuridad haga remolinos para que la soledad sea tu compañera, vuelvo a decirte con fuerza: Yo te consolaré!
Ven entonces a visitar mis prados, allí encontrarás la hierba verde del descanso y el agua clara y cristalina del susurro de mi Espíritu. El te confortará, para que recobres la esperanza y tu mirada perciba el surco brillante que aventará el peso del dolor.
Confía, cree y espera. No estás solo, porque en ningún momento he dejado de estar a tu lado. ¿qué necesitas hoy de mí? ¿qué problema no puedes resolver? ¿por quién de tus seres queridos quieres interceder?
Deja de llorar, deja por un instante tus lamentos a un lado y mírame! Mírame y no digas una sola palabra. Mírame fijamente con los ojos de tu corazón. Permite a tus sentimientos que liberen la angustia y simplemente óyeme.
Esparciré a tus pies pétalos de rosa para que tu caminar sea liviano. Te ayudaré a llevar la pesada carga, la pondré sobre mis hombros y marcharé contigo hasta donde sea necesario. Ven conmigo, no temas.
Hablaré a los árboles para que sus ramas se abran imperceptiblemente y dejen atravesar el tenue brillo del sol que te conducirá a la claridad de un mañana más venturoso. Sí, mañana será un nuevo comienzo.
Paso a paso seré tu compañero, abriré tu entendimiento y escucharás melodías maravillosas que te encandilarán como el perfume de una flor.
Detente por favor, mira atrás, mira cuánto hemos avanzado sin darnos cuenta, hagamos pues un descanso.
¿acaso estás aguardando mi palabra? Presta atención: vendaré a la oveja herida; fortaleceré a la enferma; antes que me llamen les responderé y antes que terminen de hablar habrán sido atendidos; mis servidores cantarán con el corazón lleno de felicidad; no temas pequeño rebaño, porque al Padre de ustedes le agradó darles el Reino; Yo soy la luz del mundo, el que me sigue no caminará en tinieblas, sino que tendrá luz y vida; si ustedes me aman, guardarán mis mandamientos y Yo rogaré al Padre y les dará otro Intercesor, que permanecerá siempre con ustedes. Este es el Espíritu de la Verdad.
No olvides este encuentro, puedes llamarme amigo y seré fiel contigo en todas las circunstancias. Jamás te defraudaré, recuérdalo!
Pero busca en todo Mi Voluntad, aunque no la entiendas, aunque no la comprendas y te asalte la duda y la incertidumbre. Aspira a que se cumpla por entero mi Voluntad y cree con profunda certeza que ella será lo mejor para tí en ese preciso momento que te toque vivir.
Constancia
Si clamamos al espíritu santo para pedirle el don de la oración continua, tal deseo se instala en nuestro corazón de tal forma, que los minutos desperdiciados conscientemente en hechos que no son de oración, se transforman en un estado de angustia que nos hace pensar el alejamiento del Señor.
Es buen índice, porque refleja lo bueno que es estar misteriosamente en la presencia de Aquel que nos ama.
Pero deseo de corazón que el espíritu santo no me deje ni un momento y con sus soplos active permanentemente esa necesidad que es una gracia y que solo cuando nos damos cuenta de que no la tenemos, recién ahí le damos la importancia debida.
Señor pérdoname por estar ausente ese tiempo que verdaderamente no lo dediqué a nada y que más bien lo perdí. Disculpa, pero recibe con sinceridad esta angustia que de alguna forma me deja contento porque es una angustia de no estar en Tí y ojalá que nunca desaparezca entonces.
Señor, vuelve tu rostro de ternura y de piedad para disipar esa sensación de soledad y de tensión que nos invade y de la que a veces no podemos salir. Haznos experimentar tu Misericordia y saber que te alegras ante este comportamiento porque entonces confirmas que si te extrañamos es porque alguna vez vivimos intensamente tu presencia, ahí, en cada momento de nuestra existencia.
Envía tu espíritu, el que ora con gemidos indescriptibles pero en silencio y en lo profundo del corazón. Que estemos abiertos a su soplo y muy agradecidos por su insistencia y su tierno desinterés. Nos hace bien sentir que nos ama y que nos cuida mucho más allá de lo que podemos imaginar.
Que tu espíritu no se desprenda de nuestro caminar y nos allane los pasos para crecer en madurez e integridad hacia una auténtica vida de oración continua. Gracias.
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